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Escribo
este libro de autogestión de
la salud sin fármacos ni médicos, con la esperanza que puedas encontrar mejores pistas que las que
yo encontré en mí perezoso despertar. La información que encontrás
acá es de elaboración propia. Iré subiendo los capítulos a medida que los escriba, hasta completar todos los
conocimientos básicos. Cuando considere que está completo lo editaré en papel.
Por consultas puntuales te
podés
comunicate conmigo. Inti Ari Sol Lunar. MSN: arielrb@hotmail.com Teléfono: 4642-7195 Volver a inicio |
¿Qué es la enfermedad?
Llamamos enfermedad
a las diferentes manifestaciones patológicas disfuncionales del
organismo, entonces hablamos de enfermedades cuando en realidad son
diferentes síntomas de la misma única enfermedad o estado de
enfermedad que no es sino un desequilibrio energético orgánico. La medicina alopática, cartesiana,
reduccionista, que pretende legalmente monopolizar el término medicina,
difamando y persiguiendo a otras medicinas ¡que curan! en realidad sólo
se dedica a diagnosticar, medicar y cortar, tratando de suprimir los
síntomas en lugar de buscar y procurar solucionar las causas. Eso
equivale a estropear el tablero de mando de una nave cuando éste alerta sobre una condición
de emergencia. En lugar de atender el problema, lo que permitiría
salvarnos del peligro, se destornilla la lamparita de la sirena y se desconecta el
parlante y si se resiste le damos un martillazo. De ese modo todo regresa aparentemente a
la normalidad y, claro está, morimos estrellándonos contra el suelo sin
saber lo que pasó. Así cómo hay una enfermedad también hay una medicina
y es la que cura. Medicinas ancestrales, indígenas, ayurveda,
higienista, china, naturista, homeopática, entre otras, han dado muestra
de su efectividad incluso en patologías que la medicina mercantilista sigue catalogando de incurables. Ésta medicina pseudo
científca está dirigida por intereses económicos
(recordemos que la industria farmacéutica es la más rentable de la
humanidad) y l@s estudiantes están recibiendo una ignorancia programada para ser
repetidor@s fieles a las directrices del monopolio.
Es muy importante comprender que la enfermedad es la acción orgánica
de la sabiduría natural del cuerpo para recobrar la salud, es decir que
la enfermedad está al servicio de la salud, no es nuestra enemiga sino todo lo contrario. Por consiguiente lo apropiado es acompañar el proceso sin intentar frenar la crisis curativa.
Metafísica e inconcientemente nosotr@s mism@s elegimos y creamos
la enfermedad, como aprendizaje, como forma de comunicar o como escape;
para aprender alguna lección, por ignorar que hay maneras
creativas de aprender sin sufrimiento. Muchas veces esa lección está
relacionada con humildad, desapego y aceptación que son aprendizajes
espirituales básicos que la cultura del individualismo egocéntrico nos
niega y dificulta. De esa manera se comprende que para sanar es
necesario aceptar e integrar. Aceptar en primer lugar la enfermedad,
agradecerla incluso y abrazarla, porque yo la creé y porque es mi
aprendizaje necesario en mi camino de ascensión. Si comprendemos que la
vida es un viaje de aprendizaje y que la dualidad es sólo apariencia,
ilusión, entendemos que sanar es muy simple: recordar. La vida es un
proceso, no hay nada estático. Si pretendemos un estado estático,
predecible y permanente ya estamos creando enfermedad.
Pero si tomamos el punto de vista correcto, vemos que la salud es un
equilibrio dinámico, entonces todo es salud. Si nada es permanente, la
enfermedad tampoco lo es; entonces ya estamos volviendo. Cuando
recordamos súbitamente y con claridad, ya estamos curad@s y le llamamos
milagro o remisión espontánea.
Toda manifestación orgánica es resultado de la fidelidad y perfección
del cuerpo realizando procesos para recobrar el equilibrio o
manifestando estados patológicos creados por la mente. El cuerpo anda
bien, todo está bien, sólo nos falta recordar, recordar el plan. Cada
célula de nuestro cuerpo es inteligente, cada célula es como El Hombre
de Vitruvio, ese dibujo de Leonardo Da Vinci de las proporciones
humanas (un hombre dentro de un círculo y un cuadrado); cada célula
tiene la descripción exacta y completa de nosotr@s, el plano que
describe y permite reproducir cada una de nuestras características!
Cada 7 días cambiamos toda la sangre del cuerpo y cada 7 años casi
todas las células del cuerpo, entonces estamos fabricándonos todo el
tiempo, todo el tiempo en proceso. Necesitamos recordar y
permitir la curación, cerrando las puertas a la enfermedad (ver
capítulo 12 puertas a la enfermedad).
Sin actitud positiva no hay medicina que devuelva la energía. El viaje de sanación comienza con el "yo quiero".
Enfermar es también el cuerpo clamando ¡Necesito ayuda! Cuando el ego
nos impide pedirla concientemente. Por eso te invito a recordar, a
aceptarte y a realizarte. A dar, a servir, a amarte. ¡Yo no te necesito
como paciente! ¡Yo te quiero como herman@, san@ y rebosante de vida,
llen@ de energía y felicidad realizando tu misión planetaria. Adelante,
confío en vos ♥
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12 puertas a la enfermedad:
Por lo general con la dieta y forma
de vida
occidental todas las personas padecen en diferente medida todas las
condiciones siguientes:
- Acidificación orgánica
Factores
acidificantes: drogas, fármacos, carnes, lácteos, huevos, azúcar,
harinas, alimentos
cocidos, alimentos refinados, dieta hiperproteica, café, té, mate,
chocolate, alimentación excesiva, masticación deficiente, emociones
negativas, estrés,
putrefacción/fermentación de alimentos.
- Toxemia
Factores intoxicantes: polución, cloro del agua de red, fluor de
productos odontológicos, agroquímicos, químicos de limpieza e higiene
personal, plomo proveniente de cañerías, mercurio de amalgamas dentales + todo lo anterior.
- Constipación orgánica (intestinal, sanguínea,
histológica, etc)
Factores constipantes: Lácteos, harinas,
grasas animales + todo lo anterior.
- Mucosidad
Factores mucogénicos: todo lo anterior, sobre todo lácteos
y harinas que son altamente mucogénicos.
Todo alimento artificial, refinado o cocido genera leucocitosis y una
fina capa de mucosidad que recubre todo el canal digestivo para evitar
absorber los tóxicos. (Ver Sistema Curativo por Dieta Amucosa de Arnold
Ehret).
- Colon disfuncional
El colon tiene por función la excreción de toxinas y
regula el contenido de agua en la sangre. Su disfunción es causada por
todo lo anterior, sobre todo alimentos mucogénicos, sobrecarga tóxica,
exceso de azúcares que dan alimento a parásitos e ingestión de tóxicos
que destruyen la flora intestinal benéfica.
- Hígado disfuncional
El hígado es el gran olvidado de la medicina, es un
laboratorio que realiza más de 600 operaciones distintas, da el calor
al cuerpo, la energía a los músculos, digiere las grasas, filtra la
sangre de toxinas... Su disfunción es causada por todo lo anterior,
especialmente sobrecarga tóxica,
alcohol, colesterol por
alimentación animal, calcificación de cálculos por consumo de lácteos.
- Riñones disfuncionales
Por los riñones pasa toda
la sangre del cuerpo, todo el día, todos los días, filtrando excedentes
pero también sobrecarga tóxica, mucosidad excesiva, metales pesados y
otros minerales inorgánicos provenientes de alimentos cocidos y adicionados en
alimentos industrializados.
- Déficit enzimático
Las
enzimas son de carácter proteico y tienen por
función catalizar (acelerar la velocidad) las reacciones químicas. Cómo
en todo sistema las cosas deben ser hechas en tiempo y forma, de modo
que sin enzimas los procesos no suceden o se ralentizan lo suficiente
cómo para trabar el correcto funcionamiento. En todo proceso de
enfermedad se registra una excreción en orina 70% mayor a la
normal, lo cual indica que las enzimas son usadas activamente en el
proceso de restitución de la salud. Los alimentos naturalmente
contienen enzimas, pero éstas son destruidas por sobre los 42º C,
debiendo el organismo desviar enzimas metabólicas para ser usadas cómo
enzimas digestivas, generando la consiguiente carencia. COmer alimentos
calientes incluso destruye las enzimas endógenas presentes en la boca y
el estómago.
- Parasitosis
La
mucosidad en los intestinos y el exceso de azúcares brinda perfecto
sustrato y alimento para la proliferación de una enorme variedad de
parásitos. Un caso de particular importancia es la levadura Cándida,
que en condiciones normales tiene por función
degradar restos de azúcares mal digeridos y absorber metales pesados.
De un hongo unicelular muta a una forma asociada (entre sí) formando
silias de 5 mm de
largo con las que perfora la pared intestinal, se introduce en la
sangre y coloniza todos los órganos del cuerpo; se mete incluso
entre las articulaciones y tejidos y es la causa de las diferentes
formas de cáncer.
- Avitaminosis
La fuente de vitaminas, nutrientes de
vital importancia para el organismo, son las
frutas y las verduras, actuando cómo cofactores enzimáticos en una
enorme variedad de procesos. El taponamiento de la vellosidad
intestinal, puente entre el colon y el torrente
sanguíneo, causa mal absorción de todo
tipo de nutrientes que no accederán al metabolismo celular. De tres longitudes que presenta la vellosidad
intestinal, la más corta y proclive a ser obstruida, es la dedicada a
absorber vitaminas (en condiciones de vida y dieta naturales
es necesario cuidar al organismo de la hipervitaminosis); éstas por
otra parte también se desnaturalizan con la cocción de los alimentos,
entre 42ºC y 70ºC se destruye prácticamente el 100% de las vitaminas.
Por lo que hay carencia en la ingesta y también en la absorción.
- Deshidratación
EL cuerpo humano, al igual que las frutas y las verduras que
constituyen su alimento natural, está formado en un 80% por agua.
Al ingerir alimentos concentrados como proteínas animales, lácteos,
grasas y cereales (los que conforman la base de la alimentación del "mundo
civilizado") y a la deshidratación de los alimentos por la cocción,
el cuerpo recibe una cantidad insuficiente de agua. Por otra parte las
necesidades de agua aumentan al aumentar la carga tóxica normal. Otro
factor de deshidratación es la sustitución del agua fisiológica de los
alimentos acuosos (frutas y verduras crudas) y el agua dulce natural,
por líquidos adulterados que lo que logran es intoxicar el organismo
impidiendo usar el agua que aportan y demandando mucha agua para su
evacuación, estoy hablando de gaseosas, jugos químicos, bebidas
alcohólicas, etc. Por el apego, materialismo, deseo de satisfacción
constante que caracterizan a nuestra sociedad, reflejado en la
alimentación cómo búsqueda de sabores, la necesidad de llenar el vacío
espiritual y, fundamentalmente el adormecimiento del instinto por la
vida domesticada y la alimentación artificial, se ha demostrado que la mayoría confunde, a menudo (con los parchis <eso fue
un chiste :P>), la sed por hambre. Otro agravante es que para los
procesos de digestión se necesita agua. Si los alimentos son concentrados y/o cocidos y ésta no fue ingerida en
cantidad necesaria al menos una media hora antes de la comida, el agua será
extraída de los humores (sangre, el líquido sinovial que lubrica las
articulaciones o el líquido intersticial o intercelular, por ejemplo).
- Hipoxia
La densificación del líquido intersticial, por carencia de
agua, tóxicos y minerales inorgánicos, la contaminación del aire, la
vida confinada a espacios cerrados, la respiración superficial a causa
del sedentarismo, y fermentación celular causada por
acidez orgánica y exceso de azúcares, anemia, entre otras, son algunas
de las causas de deficiencia de oxígeno para las células.
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Comparaciones fisiológicas:
| CARNÍVORO |
FRUGÍVORO
|
HUMANO
|
Extremidades
con garras, para cazar y desgarrar.
|
Mano
prensil, para trepar, recolectar y pelar frutas.
|
Mano
prensil, para trepar, recolectar y pelar frutas. |
No
transpira, no posee glándulas sudoríparas, regula su temperatura
jadeando.
|
Transpira
por los poros de la piel.
|
Transpira
por los poros de la piel.
|
Dientes
delanteros puntiagudos, molares en cuchilla, colmillos de caza que
sobresalen del resto funcionan cómo traba para que la presa no se
escape.
|
Dientes
delanteros rectos para cortar frutas y vegetales; molares planos para
mascar frutas, vegetales y semillas; colmillos a nivel del resto de las
piezas, vestigio de colmillos de combate.
|
Dientes
delanteros rectos para cortar frutas y vegetales; molares planos para
mascar frutas, vegetales y semillas; colmillos a nivel del resto de las
piezas, vestigio de colmillos de combate. |
Mandíbula
sin desplazamiento lateral o hacia adelante.
|
Mandíbula
con desplazamiento lateral y hacia adelante, permite mascar.
|
Mandíbula
con desplazamiento lateral y hacia adelante, permite mascar. |
Intestino
de 1,5 a 3 veces el largo del cuerpo, permite eliminar rápidamente las
toxinas de la putrefacción de la carne.
|
Intestino
de 10 a 12 veces el largo del cuerpo.
|
Intestino
de 10 a 12 veces el largo del cuerpo.
|
Poderoso
ácido clorhídrico estomacal.
|
Ácido
clorhídrico con concentración 20 veces menos que en carnívoros.
|
Ácido
clorhídrico con concentración 20 veces menos que en carnívoros. |
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Alimentación original humana:
Tenemos un diseño, somos el resultado
de un proyecto evolutivo. Cómo el resto de las especies fuimos tomando
forma a consecuencia de y tendiente a ocupar un nicho ecológico, esto
es un espacio-tiempo-materia-energía particulares dentro del sistema.
Así, con diferente grado de especificidad, todos los animales tenemos
un alimento para el cual fue diseñado nuestro organismo. En nuestro
caso, desarrollamos el pulgar oponible que nos permite trepar a los
árboles, tomar y pelar las frutas; un omnívoro cómo el chancho por
ejemplo comerá una naranja entera, nosotr@s al igual que un chimpancé
la pelamos.
La arqueología, antropología y paleontología modernas han demostrado
que en nuestros orígenes fuimos eminentemente recolectores, invirtiendo
los términos para actualizar la denominación a recolectores-cazadores,
con dietas fibrosas basadas en frutas y verduras, lo que se evidencia
en la forma de desgaste de las piezas dentales y las características de
los utensilios utilizados desde hace y durante dos millones de años,
que es desde cuando datan nuestras características humanas. Otra nueva
evidencia que desmiente el carnivorismo, es que las pilas de huesos que
se creía evidencia de grandes cacerías resultó, al análisis detallado,
vestigio de inundaciones o guaridas de animales. Desde esa era remota
ya tampoco se observa dimorfismo sexual con disparidad marcada de
tamaño entre sexos ni "colmillos de combate" en los machos, por lo que
se desmiente así mismo la brutalidad y la dominación sobre la hembra.
(Ver Futuro Primitivo, artículo de antropología, de John Zerzan).
Las características de nuestro diseño, cómo primates, nos definen
inequívocamente: somos frugívoros. (Ver cuadro de Comparaciones
Fisiológicas en ésta página).
El cuerpo es enormemente inteligente y guarda en sus genes la
experiencia de todos los estadios por los que pasó durante cuatro mil
millones de años de evolución. El resto de los animales, que no se
identifican con la mente sino que permanecen integrados en todas sus
dimensiones y con el ecosistema en el que viven, eligen intuitiva e
instintivamente su alimento. No es diferente para nosotr@s si nuestros
sentidos permanecen en estado natural, sin alienación por tóxicos de la
alimentación, el agua y el medioambiente y sin domesticación cultural.
Se dice que si damos un conejo y una manzana a un cachorro carnívoro
jugará con la manzana y comerá el conejo, mientras que un no-carnívoro,
cómo un cachorro humano, jugará con el conejo y comerá la manzana.
Por el proceso conocido cómo concentración biológica de los contaminantes, se sabe que cuanto más larga la cadena trófica, mayor concentración de tóxicos, por tal razón los alimentos de origen animal presentan cantidades significativamente mayores de agrotóxicos.
En la naturaleza nunca ha existido un alimento cocido, ni refinado, ni
sazonado, ni complejamente mezclado en preparaciones culinarias. La
cocción por fuego destruye las enzimas y vitaminas y genera compuestos
tóxicos. Además cualquier alimento cocido es recibido por el organismo
cómo un cuerpo extraño, recibiendo el mismo tratamiento que un ataque
bacteriano o virulento. Se ha demostrado que al ingerir cualquier
alimento cocido se produce leucocitosis postprandial,
es decir un
aumento repentino de los leucocitos o glóbulos blancos (Ver
investigaciones del Dr. Kouchakoff). En todo proceso de enfermedad se
constata una pérdida en orina de un 70% más leucocitos que lo normal,
esto indica que son usados para combatir enfermedades. De lo antedicho
se deduce que la comer alimentos cocidos estamos restando al organismo
sus armas de defensa, al obligarlo a desviar enzimas metabólicas cómo
enzimas digestivas. La leucocitosis
postprandial envía la alarma y genera una reacción que tapiza todo el
tubo digestivo de una fina capa de mucosa, intentando así evitar, tanto
cómo sea posible, la absorción de “eso que confundimos con comida”. Si
de tres a cinco veces por día comemos alimentos desnaturalizados por el
fuego, la fina capa de mucosa no llega a reabsorberse y se irá
acumulando capa sobre capa, pudiendo llegar a formar una cubierta negra
y maloliente dura cómo el caucho. Esta impermeabilización de los
intestinos nos impide absorber nutrientes debilitando nuestro sistema
inmunológico, el cual, por otra parte, radica en un 70% en las placas
de Peyer del intestino.
Ahora comprendemos que nuestro alimento no son los animales, ni sus
derivados, ni nada cocido. Hagamos una aproximación mayor hacia la
dieta original. Dijimos que la alimentación humana actual está
compuesta mayormente de semillas (cereales). ¿Qué pasa si los comemos en el estado
en que los encontramos en la naturaleza? En primer lugar no nos
apetecen, son duros e insípidos y si no los masticamos
exhaustivamente no obtendremos energía de ellos. Los animales
granívoros, cómo muchas aves, ni siquiera tienen dientes, ellas sólo
tragan las semillas y su sistema digestivo hace el resto. Cómo primer
paso la semilla será activada en sus estómagos, es decir hidratada
hasta el punto en que comienza la germinación; en ese momento se
potencia la capacidad nutritiva, se multiplican las enzimas y la planta
se encuentra en su estado de mayor energía electromagnética. En ese
punto, en que comienza a ser digerida por las aves, nosotr@s las
defecamos, enteritas, intactas, sólo las llevamos de paseo por nuestro
largo sistema digestivo.
Para aprovechar las nueces y semillas en una pequeña proporción de
nuestra dieta deberíamos consumirlas crudas y activadas (hidratadas
cómo mínimo) o mejor aún germinadas.
¿En qué basamos nuestra dieta entonces? Para responder iniciaré con
otra pregunta: ¿Cuál es el alimento que sin cocer, ni refinar, ni
mezclar, ni macerar, ni condimentar, ni cortar o procesar nos apetece
naturalmente?
Las frutas por supuesto. Éstas son órganos que la planta fabrica
especialmente para nosotr@s, con aroma, color y sabor agradables a
nuestros sentidos, ya que al comerlas realizamos un servicio muy
importante para la planta, la zoocoria, o diseminación de semillas a
través de los animales; y cómo vimos muchas veces también las
acondicionamos para la germinación, es más, muchas semillas sólo
germinas luego de pasar por el tracto digestivo de los animales.
Así nuestros parientes más cercanos cómo los chimpancés y orangutanes
basan su alimentación en las frutas. Los enormes y fuertes gorilas que
duermen sólo seis horas por día y viven 70 años, componen su dieta
hasta un 95% de hojas verdes, en contraste con el león que duerme 20
horas por día y vive 20 años y basa su dieta en carne.
Las frutas y hojas verdes concentran los 4 nutrientes más importantes
para nuestro organismo:
Las frutas nos aportan hidratos de carbono de fácil absorción y
vitaminas, las hojas verdes nos aportan minerales y fibra. Ambas son
ricas en micronutrientes y tienen una proporción de proteínas adecuada
a nuestros requerimientos.
Nuestra perspectiva es acotada. Aunque tenemos cómo referencia el
malestar generalizado y el deplorable estado de salud de la mayoría de
las personas bajo el régimen de vida civilizado, carecemos del
contraste con un estado de plenitud sostenido. Hasta los 30 años no nos
percatamos de en qué medida estamos dinamitando nuestra salud con la
dieta equivocada y la vida sedentaria. Gracias a la desinformación
sistematizada aceptamos cómo normal tener que tomar remedios o recibir
tratamientos médicos por todo tipo de dolencias a lo largo de la vida
adulta y la vejez. Las personas mas longevas han sido y son
vegetarianas y por lo general, han hecho trabajos manuales durante toda
la vida. Siendo autosuficientes y viviendo en soledad pasados incluso
los 150 años.
Un estudio comparado entre el período de formación del cuerpo hasta el
tamaño adulto y la expectativa total de vida, demuestra que en los
mamíferos el factor oscila entre 10 y 20. Así, por ejemplo, un perro en
un año alcanza el tamaño adulto y vive 20. Ésta correlación daría en
nosotr@s, que necesitamos unos 20 años para alcanzar la madurez, una
expectativa natural de vida de entre 200 y 400 años (Ver alimentación
Racional Humana de Delio Estéve).
Ciertamente la dieta vegana cruda es la que mejor nos hace, nos
restituye la salud y nos brinda energía rebosante. Nunca sentiste tanta
energía cómo la que vas a experimentar cuando decidas purificar tú
cuerpo y beneficiarte con la Dieta Original Humana, también conocida
cómo Alimentación Viva o Dieta Matusalénica.
Salar y
condimentar los alimentos, tanto cómo las transformaciones culinarias y combinación
de sabores inhiben el
centro de saciedad llevándonos a comer de más. El glutamato de sodio
añadido a la mayoría de los alimentos industrializados es un resaltador
del sabor y actúa específicamente cómo inhibidor del centro de
saciedad.
Los alimentos deshidratados nos permiten comer sin hambre. El “hambre
selectivo”
no es verdadero hambre sino ansiedad o glotonería; por ejemplo, si no
tenemos hambre para
una manzana significa que aunque nos apetezca y “nos entre” una
galletita, no
tenemos en ese momento disposición ni capacidad digestiva para
beneficiarnos
con su ingesta, que sólo ocasionará perturbación y desgaste energético.
Por lo que la Alimentación Original Humana podría resumirse cómo Dieta de Mono y Monodieta.
El comportamiento natural es comer las frutas con sus semillas en lugar
de descartarlas, éstas además tienen gran potencial nutritivo.
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Trofología:
Es la
ciencia que estudia la correcta combinación de los alimentos. En la
naturaleza nunca hemos combinado los alimentos y las necesidades
metabólicas de cada uno de estos son tan específicas que muchas
veces se generan incompatibilidades en las preparaciones culinarias. En
la siguiente tabla simplificada de combinación de alimentos vemos en
verde las combinaciones compatibles y en rojo las que causan perjuicio
al organismo:
Trofología
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Dulces
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Ácidos
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Verduras
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Féculas
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Proteínas
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Grasas
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Dulces
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Ácidos
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Verduras
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Féculas
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Proteínas
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Grasas
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Dulces:
Frutas dulces (manzana*, papaya*, sandía**, melón**, banana, uva, pera,
durazno, damasco, mango, chirimoya, cereza, caqui, higo, dátil, yaca,
níspero, etc); zanahoria y remolacha; frutas deshidratadas (pasas de
uva, de ciruela, etc); mieles vegetales (de arroz, de malta, de caña,
de cebada, de maíz, etc); arropes (de chañar, de tuna, de higo, etc);
siropes (de maple, de ; miel de abeja (innecesariamente robada);
azúcares.
* Son bastante neutras y no generan tanta incompatibilidad con otros
grupos, por eso se toleran de postre.
** Se digieren en el duodeno, es decir que pasan de largo por el
estómago (a los 20 minutos ya se puede ingerir otro alimento) Son una
excepción y no combinan con nada, deben tomarse solos y con el estómago
vacío.
*** Si no está bien madura se considera fécula.
Ácidos: Frutas ácidas (lima,
pomelo, naranja, piña, ananá, kiwi, maracuyá, etc); limón; vinagre,
tomate.
Verduras: Hojas verdes y
hortalizas no feculentas.
Féculas:
Harinas (panificados, pastas, galletitas, tartas pasteles, pizzas,
etc); cereales integrales o refinados (trigo, avena, cebada, centeno,
arroz, maíz, mijo, sorgo, trigo sarraceno y otros); raíces (mandioca,
papa, batata;
etc); hortalizas feculentas (zapallo, anco, etc), castañas (de
castaño), maní, pistacho.
Proteínas: Hongos
y levaduras (50% proteína); quínoa, amaranto, etc (40%); soja y
derivados (30%), legumbres (porotos negros, alubia, payares, lentejas,
garbanzos, aduki, mung, arvejas y otras), carnes (mutilaciones de
cadáveres de animales, 15% a 20%),
frutos secos (nuez, almendra, avellana; castaña de cajú, etc).
Grasas: Aceites vegetales,
aceitunas, coco, castaña de pará, lino, chía, sésamo, girasol (y otras semillas), grasa de leche robada y tejido
adiposo de cadáveres.
Nota: algunas clasificaciones son consideraciones de
conveniencia a los efectos de evaluar la combinación, ya que la
almendra por ejemplo tiene el doble de hidratos de carbono que de
proteína y el maní tiene el triple de proteínas que de hidratos de
carbono. En general es conveniente que no haya más de un "alimento
concentrado" por comida. Incluí productos obtenidos por la explotación
animal sólo a los efectos de análisis de la alimentación vulgar. Los
lácteos constituyen un
veneno para la salud y combinan
pésimamente con todos los grupos de
alimentos, con la salvedad que las hojas verdes ayudan a hacer frente a
sus efectos, por lo que si aún se consumen es deseable combinarlos con
éstas.
¿Cual
es la causa de la mala combinación? Veamos...
Proteína con fécula:
La fécula inicia su digestión en la boca con la
enzima ptialina que es segregada con la saliva, es una enzima alcalina.
La Proteína se digiere en el estómago mediante Pepsina que es segregada
junto con el ácido clorhídrico y es una enzima ácida. Al ingerir ambos
alimentos juntos, por ejemplo en pizza, milanesa, pancho, hamburguesa,
sándwich de jamón y/o queso, carne con papas, fideos con estofado y un
gran etcétera, se neutralizan el pH y ninguna de las enzimas puede
actuar. Provocando putrefacción de la proteína y fermentación de la
fécula. Eso traba la digestión en el estómago; el alimento permanece
produciendo toxinas hasta por 12 horas o más, desgastando energía
en el intento fallido del organismo por digerir la mezcla imposible.
Proteína
con Proteína:
Distintos tipos de proteína requieren distintos tipos de digestión, la
mezcla es incompatible y provoca putrefacción de ambos alimentos.
Proteína
con ácido:
La pepsina se secreta en presencia de ácido clorhídrico, la detección
de otro ácido en la boca inhibe la secreción de ácido clorhídrico en el
estómago, provocando putrefacción de la proteína y fermentación del
alimento ácido que encuentra trabada su digestión.
Proteína con dulces: La
presencia de azúcar de cualquier tipo o fruta en la boca inhibe la
secreción de ácido clorhídrico y de pepsina, ya que las frutas no lo
requieren y son de rápida digestión. El resultado es putrefacción de la
proteína y fermentación de la fruta o alimento endulzado.
Proteína con grasa: Las grasas
se digieren en el intestino con la bilis secretada por el hígado; en
presencia de grasa se inhibe la secreción de ácido clorhídrico y
pepsina con la consiguiente putrefacción.
Féculas con féculas: La
digestión de diferentes tipos de féculas requiere diferentes procesos
específicos, con la mezcla se consigue fermentación de ambas.
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¿LECHE? No, gracias, ya desteté
El deterioro que causan los lácteos en la salud está largamente demostrado y documentado.
(Ver Comité de Médicos por una Medicina Responsable www.pcrm.org; Libro
"Your Life in your hands" de Jane Plant... por citar algunas fuentes)
Holanda y Suiza son los países Nº 1 en
consumo de lácteos y son por correlación también los países Nº 1 en casos de
Osteoporosis, Diabetes y Cáncer.
Luego viene Estados Unidos y así siguiendo la lista con una correlación
estadística implacable. Por contrapartida en China donde
tradicionalmente no se consumían lácteos la Osteoporosis es una
enfermedad rara, tanto es así que es llamada "la enfermedad de la mujer
rica", siendo éstas las únicas que consumían lácteos importados.
La misma correlación siguen los casos de Diabetes y Cáncer.
El 90% de las proteínas contenidas en
la leche es Caseína que en la industria es utilizada cómo pegamento,
esto hace de los lácteos un eficaz medio de empastamiento de los
intestinos, obstruyendo la vellosidad intestinal, impidiendo de esa
forma absorber vitaminas y otros nutrientes y dando sustrato y alimento
a multitud de parásitos.
Las hormonas de la leche vacunas,
planeadas para el crecimiento de una cría 4 veces más acelerado que en
l@s human@s, sumadas a las añadidas artificialmente para aumentar
la producción, causan toda clase de desbarajustes hormonales, afectando
la tiroides y las mamas.
Los lácteos son altamente mucogénicos.
La mucosa que generan en los intestinos predispone a todo tipo de
infección de mucosas cómo infecciones de oído, resfríos, y sus
enfermedades relacionadas.
Consumir lácteos descalcifica.
Por una lado, la leche es un alimento esencialmente graso, puesto que
es el alimento
exclusivo para cualquier cría de mamífero cuando ésta debe
construir su cuerpo, rodeando cada una de sus células con una bicapa
lipídica, es decir una doble capa de grasa, al tiempo que nutrir el
cerebro, donde la materia gris y blanca son compuestas mayormente por
grasas. Las grasas están formadas por ácidos grasos, cuyo metabolismo
es acidificante. Además tod@s somos intolerantes a la lactosa,
en mayor o menor medida el
cuerpo lo manifiesta. Jamás
ha existido en la naturaleza un mamífero que nunca destete y mucho
menos que se alimente de la leche de otra especie. A los 3 años de edad dejamos de producir lactasa,
la enzima que, cuando bebés, nos permite digerir el azúcar mayoritario
de la leche, la lactosa. La lactosa sin lactasa disponible, fermenta,
aumentando la acidez y dando energía a hongos, parásitos y células
cancerosas. En otras palabras, consumir lácteos acidifica nuestro
cuerpo,
la respuesta orgánica es lixiviar calcio de huesos y dientes para
verter carbonato de calcio en la sangre y regular el pH, manteniendo
así la homeostasis interna.
Por último, el fósforo está implicado en el mecanismo de absorción del
calcio; la leche humana tiene 87% más calcio que fósforo, mientras que
la leche vacuna sólo tiene
30% más calcio que fósforo; la diferencia es también saldada, en el
metabolismo, por el calcio preexistente en huesos y dientes. El Calcio
de la leche no sólo no se absorbe sino que forma cristales en los
órganos de filtración, riñones, hígado) y calcificación extracelular con el
consiguiente entorpecimiento de la función celular que a su vez se
halla con déficit de calcio.
Enfermedades relacionadas por el
consumo de lácteos:
Arteriosclerosis; Angina de pecho; Arritmias; Artritis; Osteoartritis;
Osteoporosis; Anemias; Linfomas; Asma; Bronquitis; Otitis; Amigdalitis;
Sinusitis; Diabetes; Urticarias; Dermatitis; Anafilaxis; Lupus;
Alergias; Cáncer de próstata, de pulmón, de mamas, de ovarios,
testicular, de Páncreas, de estómago; Síndrome de intolerancia a la
lactosa; Estreñimiento crónico; Dolores abdominales; Fístulas anales;
Sangrado gastro-intestinal; Síndrome de Mala Absorción; Diarreas; Colon
irritable; Ulceras gástricas y duodenales; Enfermedad de Crohn;
Impactación fecal; Colitis Ulcerativa; Candidiasis; Autismo; Migraña;
Esclerosis múltiple; Enfermedad de Lou Gehrig; Dificultad de
aprendizaje; Cataratas; Acidosis láctica; Fatiga crónica;
Pre-eclampsia; Disturbios del sueño; Enuresis (mojar la cama);
Infertilidad en la mujeres; Enfermedades Renales (nefrosis);
Listeriosis; Tuberculosis; Salmonelosis; Yersenia; Fiebre tifoidea;
Colitis; Difteria; Fiebre escarlatina; Gastroenteritis; Cólera;
Poliomielitis; Hepatitis; Infección del virus de la leucemia bovina,
parecido al virus del SIDA; Encefalopatía Espongiforme (vacas locas);
Brucelosis...
(Ver
http://www.pmministries.com/ministeriosalud/Leche/Desventajas/peligrosindex.htm)
Contaminantes que contienen los lácteos:
Pesticidas; Hormonas; Antibióticos; Metales; Detergentes; Micotoxinas;
Dioxinas...
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El mito de las proteínas
¿Acaso viste que a un gorila, toro,
elefante o caballo le falten proteínas?
Ellos cómo nosotr@s fueron diseñados para alimentarse de frutas y hojas
verdes y de hecho es así cómo consiguen todas sus proteínas (y el
calcio!) y su gran fortaleza. Las proteínas son polímeros de
aminoácidos y tienen sobre todo función estructural, formando los
tejidos del cuerpo. Por eso el momento de mayor requerimiento proteico
de nuestra vida es cuando estamos formando el cuerpo, es decir cuando
somos bebés. Una vez conseguido el tamaño de adulto por cada célula a
reponer habrá una por degradar, por lo que hay mucho reciclaje de
proteínas. El
alimento exclusivo
diseñado por la naturaleza para esa etapa de la vida humana es la leche
materna. En
todas mis conferencias cuando he pedido adivinar el porcentaje de
proteínas en la leche materna siempre obtuve por respuesta que el 100%,
el 80%, 50% o l@s más moderad@s dicen el 20%, nadie da en la tecla. Y
es que, por un lado la ciencia ha sobreestimado largamente la necesidad
de proteínas en la dieta y por otro lado las compañías han insistido
mucho en éste punto para promocionar las supuestas ventajas de sus
productos a base de carne, lácteos y huevos. La respuesta correcta (insospechada) es que el
porcentaje de proteínas en la leche humana está en torno al 1% (¡Uno
por ciento!) .
Las proteínas son los nutrientes más
difíciles de digerir y sus metabolitos intermedios son compuestos
tóxicos y acidificantes. Las frutas y las verduras tienen una
proporción adecuada de proteínas para nosotr@s, incluso los cereales
integrales, leguminosas y frutos secos son demasiado proteicos y no
deberían formar más que un pequeño porcentaje de nuestra dieta.
De los 21 aminoácidos que conforman las proteínas, 9 de ellos son
llamados esenciales, puesto que no se sintetizan ni almacenan en
nuestro organismo y debemos ingerirlos con los alimentos. Lo mismo para
las vacas o cualquier otro animal; ellos tienen esos 9 aminoácidos en
sus tejidos y secreciones ni más ni menos que porque los obtuvieron de
sus alimentos vegetales. En otras palabras los animales sintetizamos 12
aminoácidos y los vegetales sintetizan los 21. La "ciencia"
reduccionista con sus "sutilezas" de nomenclatura le ha llamado,
dejando escurrirse los prejuicios y costumbres, proteína incompleta a
la proteína de origen vegetal y proteína completa a la de origen
animal. Simplemente al comer diferentes vegetales y frutas conseguimos
el total de aminoácidos que necesitamos. Cabe citar que algunos
alimentos de origen vegetal tienen los 21 aminoácidos, cómo es el caso
de la quínoa. Por otra parte las
proteínas animales requieren más esfuerzo digestivo y generan mayor
toxicidad.
Para construir nuestras proteínas necesitamos degradar las que
ingerimos, sea cual fuera su origen. Si los aminoácidos son los
ladrillos que construyen las proteínas (que serían las paredes),
ingerir proteínas animales equivale a demoler una pared para con sus
materiales construir una nueva, mientras que metabolizar una proteína a
partir de proteínas vegetales sería más cercano, en nuestro ejemplo, a
construir una pared a partir de ladrillos, cemento y arena, es decir
mayor eficiencia con menor gasto de energía, menor tiempo requerido y
menor generación de residuos. Además es irrisorio pensar que comer
músculos ayudará a construir músculos. Así pensaban antiguas culturas
bárbaras al comerse el cerebro de los enemigos muertos en batalla
pretendiendo de ese modo absorber su inteligencia y poder.
El verdadero peligro de las proteínas
es el exceso,
de hecho la mayoría de las enfermedades derivadas de las dietas
occidentales modernas (hiperproteicas) son causadas justamente por la
elevada proporción de proteínas.
Las vitaminas son de carácter proteico y prácticamente sólo encontramos
vitaminas en el reino vegetal.
Obtener energía de las proteínas es
altamente ineficiente.
Cuando comemos un exceso de proteínas obligamos al cuerpo a quemarlas
para obtener energía, o bien almacenarlas para posteriormente ser
quemadas. En ambos casos las proteínas deberán ser convertidas por el
hígado en carbohidratos o grasas previamente ya que el cuerpo no puede obtener ATP* a partir
de proteínas.
*ATP: Adenosintrifosfato; es energía química,
una molécula que sirve de moneda de cambio energético en el organismo.
Demanda hasta un 25% de las calorías de la dieta transformar las
proteínas en lipoproteínas. Para metabolizar ese exceso de proteínas,
además de desperdiciar energía se requiere una cantidad extra de
micronutrientes. Es
cómo si sólo pudieras quemar carbón en tú chimenea, no pudiendo
calentar el ambiente quemando leña, entonces tendrías que invertir
trabajo sólo para desperdiciar gran parte de las calorías de la leña
para convertirla en carbón para luego ser quemado o almacenado. La
combustión liberará energía, CO2 y H2O (Dióxido de carbono y agua), es decir que
pesará mucho menos el carbón que la leña de la que se hizo. Si tuvieras
disponibilidad de carbón y leña en los alrededores de tú cabaña
¿cargarías leña pesada sólo para quemarla afuera, dispensando tú
esfuerzo en la tarea y pasando frío, para recién luego llevar dentro el
carbón obtenido? ¿No sería más práctico recoger el carbón que pesa
menos y ya está listo para meter en la hoguera? Lo mismo sucede con nuestro organismo.
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Fructosa: el
combustible celular:
En ningún otro lugar vas a leer ésta afirmación,
puesto que es un postulado mío. Acoplado al tema anterior, del mito de
las proteínas, un argumento que apoya la dieta basada en frutas y
verduras, por la eficiencia en la obtención de energía, es el hecho de
que el combustible celular es la
Fructosa.
La Bioquímica afirma que el combustible celular es la Glucosa, y esto
es válido para todos los seres de los cinco reinos: animales,
vegetales, hongos, moneras y protistas, puesto que el requerimiento celular es universal.
Ésta afirmación hace que se nos escape una sutileza. El almidón es un
polímero de glucosa, por lo que la famosa frase "la glucosa es el
combustible celular" nos lleva intuitivamente a confirmar la supuesta
pericia de componer nuestra dieta mayoritariamente de hidratos de
carbono de cadena larga, es decir de cereales, que son de hecho la base
de la alimentación humana desde que comenzamos a domesticar la tierra
(y la mujer) y nos hicimos sedentarios, hace sólo unos diez mil años.
Comodidad que nos valió el inicio del divorcio con la naturaleza
(interna y externa) que a su vez dio paso a la cultura (vocablo que se
deriva de cultivar) cómo forma de emparchar el vacío interior por el
"paraíso perdido". Bien, para metabolizar la Glucosa, en la Glucólisis,
que es el proceso metabólico por el cual obtenemos efectivamente
energía de la Glucosa, necesitamos convertirla en Fructosa. La Glucosa
y la Fructosa son isómeros, es decir compuestos con la misma fórmula
molecular pero diferente forma estructural. Ambas son hexosas, es decir
azúcares de seis carbonos. La fórmula general de los hidratos de
carbono es Cn(H2O)n, es decir una molécula de agua por
cada carbono; así tenemos la fórmula molecular de ambas cómo C6(H2O)6,
o lo que es lo mismo C6H12O6.
La forma espacial más estable de la Glucosa es un anillo formado por
los seis carbonos, representándola de forma plana obtenemos un
hexágono. La forma espacial más estable de la Fructosa es un anillo
formado por cinco carbonos y un carbono hacia afuera del ciclo;
representada de forma plana la veríamos cómo un pentágono.
El primer paso descripto en la Glucólisis es la fosforilación que añade
un grupo fosfato, formando glucosa-6-fosfato, reacción catalizada por
la enzima Hexoquinasa. El segundo paso es la isomerización
(interconversión) entre glucosa-6-fostato y fructosa-6-fosfato, que es
una reacción reversible, pero es no-espontanea y es necesario acoplarla
y mediada por una enzima (glusosa-6-fosfato isomerasa).
Resulta que la Hexoquinasa puede fosforilar cualquier hexosa, es decir
tanto l Glucosa cómo la Fructosa. Por lo tanto si iniciamos el ciclo
con Fructosa, el primer paso será la fosforilación de la Fructosa y nos
ahorramos un proceso respecto de si iniciamos el ciclo a partir de
Glucosa.
La Fructosa además no requiere de insulina para atravesar la membrana
celular, lo que la convierte en alimento asimilable por los pacientes
con diabetes, esto explica por qué dicha enfermedad puede ser y de
hecho es curada por la dieta original (Alimentación Viva: básicamente
compuesta de frutas y verduras crudas). De éste modo, la revolucionaria
sutileza en afirmar que en nosotros "la fructosa es el combustible
celular" nos restituye la intuición correcta hacia la dieta basada en
frutas, puesto que de hecho somos
Frugívoros y la Fructosa es
el azúcar mayoritario de las frutas.
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Ku Klux Klan de la Salud
Venenos blancos que son
usados cómo alimentos causando verdaderos estragos en nuestra salud.
Leche y productos lácteos:
Sobre
los efectos médico-biológicos en la salud ver más arriba el apartado
"¿Leche? No, gracias ya desteté". Aquí trataré el aspecto kármico
subyacente que también impacta
negativamente en nuestra salud. Puesto que sin la felicidad de resonar
con
nuestra natural empatía e inclinación hacia la benevolencia no podemos
permanecer sanos.
La industria láctea es un negocio multimillonario y para sostenerlo
lisa y llanamente te están mintiendo.
Con justa razón se afirma: "Hay más crueldad en un vaso de leche que en
un pedazo de carne". Y adhiero a muchos autores en una
controvertida consideración: “Es más peligroso para la salud humana el
consumo de lácteos que el de carne”.
¿Cómo se obtiene la leche?
Para que una vaca produzca leche debe estar embarazada. En la jerga de
la industria láctea el recinto donde se insemina artificialmente a las
vacas se denomina "potro de violación". La vaca es encerrada y un
veterinario se pone un guante de látex (¡Hasta el hombro!) e introduce
su brazo completo en la vagina de la vaca. Cuando nazca su becerro,
para robarle la leche en beneficio (sólo monetario) de l@s human@s, es
necesario privarle, a aquel, de su alimento. Será separado de su madre,
con desesperación y sufrimiento de amb@s; es sabido que el ferviente
instinto materno de protección y el estrecho vínculo con su cría son
una constante en la naturaleza. La cría será alimentada con una mezcla
líquida e inmovilizada para evitar el desarrollo muscular. Esto le
causará una Anemia Ferropénica, con lo que su "carne" será
blanda y pálida y, a los pocos meses de vida, será enviada al matadero,
para ser convertida en carne de ternera. Para extender el tiempo y
producción de leche (hasta 10 veces lo natural), la vaca es inyectada
con Hormona de Crecimiento Vacuno (prohibida en Europa por cancerígena.
Ver documental La Corporación), que le causa mastitis sus mamas, que a
menudo llegan hasta el suelo con forúnculos que supuran pus y sangre,
experimentando mucho dolor continuo. La producción de leche merma, de
todos modos, por el ciclo natural del destete y la vaca es violada otra
vez, separada de su cría otra vez y así varias veces a lo largo de una
penosa vida en la que pasará horas enchufada a una máquina que a menudo
además de leche, no infrecuentemente arrancará de sus mamas también pus
y sangre. La llamada "vaca lechera", que incluso en la India termina
sus días en el matadero (Ver documental Earthlings), será enviada
enferma y exhausta al matadero cómo carne de segunda, tras 4 o 5 años
de esta tortura infernal, cuando en libertad habría vivido 20.
Todo ese estrés y adrenalina es consumido por la “humanidad lactante”
que paga el karma de la cosificación de la vida con sus tortuosas
enfermedades. No es casual que la ingesta de lácteos esté directamente
relacionada con el cáncer de mama.
Harinas Blancas: Son
altamente mucogénicas. Te recuerdo que con harina blanca y agua
formamos engrudo, también llamado cola de trigo, la cual tiene un poder
de adherencia 20 veces mayor que la cola vinílica. Éste pegamento
empasta la vellosidad intestinal, impidiéndonos asimilar los nutrientes
de los alimentos; de tres longitudes de la vellosidad, la más cercana a
la pared intestinal está dedicada a la absorción de vitaminas, con lo
que al comer harinas blancas (panes, fideos, galletitas, tortas,
pastas, pizzas, etc.) estamos debilitando enormemente nuestro sistema
inmunológico. Ésta mucosa es sustrato y alimento ideal para que se
desarrolles parásitos que comen de la energía que debería estar
disponible para vos, te debilitan y te enferman.
Los órganos de depuración del cuerpo (hígado, riñón, pulmones) son cómo
esponjas. ¿Te imaginás lo difícil que es limpiar una esponja llena de
pegamento? Las harinas blancas aportan al cuerpo calorías vacías,
requieren mucho esfuerzo de digestión y consumen las reservas de
micronutrientes.
Lo mínimo es reemplazarlas por harinas integrales y mejor aún por el
grano entero integral, siendo lo ideal relegar los cereales a una
acotada proporción de la dieta y consumirlos germinados y crudos,
pudiendo utilizarse en preparaciones deshidratadas o fermentadas,
leches de semillas, etc.
Azúcar Blanca: Es un
psicoactivo de uso legal con el que nos drogamos y drogamos a l@s
niñ@s. Tiene efecto ansiolítico y antidepresivo; genera euforia. Es
altamente adictivo, alimento del cáncer y altamente acidificante. El
azúcar común es sacarosa, un disacárido compuesto por glucosa y
fructosa. Al ser desprovisto, en el proceso de refinamiento, de las
enzimas, vitaminas y minerales que naturalmente lo acompañan en la caña
de azúcar o la remolacha, el cuerpo realiza un esfuerzo enorme para su
metabolismo, ya que requiere de todos esos micronutrientes. Al igual
que el harina blanca son calorías vacías y combustible celular de
absorción muy rápida, por lo que en el momento de ingerirla se genera
un pico de glucosa en sangre. La híperglucemia (subidón de energía) se
debe al esfuerzo del cuerpo por devolver el equilibrio, equivalente a
darle un latigazo a un caballo. Los nutrientes que pasan a la sangre
deben ser usados o bien almacenados. La ingesta de azúcar refinado
siempre representa un exceso, ya que equivale a agregar un montón de
hojas secas a una fogata, ésta arderá por un corto tiempo y luego se
extinguirán las llamas. El cuerpo no puede simplemente arder aumentando
el calor por lo que deberá transformar el azúcar en grasa,
sobrecargando el hígado. Rápidamente vendrá el pico de hipoglucemia
(bajón anímico-energético). Éstos picos de concentración de la glucosa
en sangre, generan adicción. Pronto no podremos "divertirnos" o pasarla
bien sin esa droga, que además genera acostumbramiento y vuelve tosco
el paladar por lo que deberemos aumentar la dosis. Esa es la causa por
la que muchas personas pierden el gusto por los alimentos naturales,
simplemente no les sienten sabor. Así comenzamos a degenerar nuestra
alimentación consumiendo todo tipo de productos llenos de aditivos
químicos.
Podés empezar sustituyéndola por hojas
de Estevia (Hierba dulce) que además de endulzar es una planta
medicinal y ayuda a regular la glucosa en sangre. Es además
no-calórico, sin las desventajas de los edulcorantes artificiales
(aspartamo, acesulfame k, etc) que son cancerígenos,
Frutas pasas, con las que podés elaborar una miel hidratándolas en y
procesándolas con agua o Miel de ágave. Otros endulzantes naturales
pero que han pasado por procesos calientes que han destruido sus enzimas son: Estevia en polvo o extracto, azúcar integral, chancaca (panela, rapadura, azúcar mascabo), melazas,
arropes, siropes, miel de cereales... es interesante el hecho que los
cosechadores de caña de azúcar, a pesar de pasarse la jornada
masticándola, presentan un índice normal de glucemia en los análisis de
sangre.
Lo ideal es plantear una estrategia
para salir de la adicción y poder volver a disfrutar del exquisito
sabor de las frutas y alimentos vegetales al natural. A tal fin, un
proceso efectivo es pasar una onda encantada (13 días) sin féculas ni
frutas. Pudiendo consumir verduras, proteínas vegetales y grasas
vegetales (Ver clasificación en el apartado Trofología. Más sobre el
azúcar: Ver libro Sugar Blues.)
¿La
sal de la vida o sal asesina?
La sal marina, flor de sal y sal del Himalaya, son algunas sales
naturales, todas tienen la misma exacta proporción de minerales que
nuestro plasma sanguíneo (84 minerales esenciales en contraposición con
sólo dos elementos en la sal refinada) esto es simplemente porque la
vida se originó en el mar. Otra opción es la “sal vegetal” obtenida de
tostar y moler algas de mar. Todas estas sales naturales son
alcalinizantes. El consumo de sal refinada es causa de diversas
enfermedades tal cómo hipertensión, gota, esclerosis, celulitis,
aumento del ácido úrico, cálculos en hígado y riñones, osteoporosis,
artritis; es acidificante. Se utilizan químicos para blanquearla, y
antiaglutinantes cómo el silicoaluminato de sodio que es causante de
Alzheimer.
Es importante no cocinar la sal ni el aceite, sino agregarlos al final
de la preparación y disolver la sal marina antes de agregarla, ya que
si la añadimos en forma sólida gran parte no se llega a ionizar y eso
nos da sed que es un síntoma de envenenamiento. La sal marina puede ser
evaporada al sol o por hervor, lo ideal sería averiguar cual es la
procedencia y método de evaporación y elegir la que no ha pasado por
calor y constatar que no tenga proceso de refinamiento.
Otra opción es salar con agua de mar, incluso se pueden cocer alimentos
en agua de mar. Hay que tener en cuenta la dosis. En un litro hay 35
gramos de sal marina. La dosis recomendada por la OMS es de 2,5 a 6
gramos por día, eso lo encontramos en 70 y 170 gr o ml de agua de mar
respectivamente. Una cucharadita de sal representa 5 gr que los
encontramos en 140 gr o ml de agua de mar. (También hay variación de
concentración de sales entre diferentes mares y conviene averiguarlo
antes. Averiguar también si la presencia de contaminantes en el lugar
de donde se extraerá supera los máximos saludables).
Todas las células de todos los organismos regulan la presión osmótica
con sodio, es decir que los alimentos naturalmente tienen sal y no es
necesario añadirla. Sin embargo dado que la sal marina ayuda a la
desintoxicación del organismo y a contrarrestar los efectos de la dieta
equivocada y el medioambiente contaminado, sobre todo por su contenido
en magnesio y oligoelementos, considero que podemos beneficiarnos con
un uso comedido de sal natural.
Salar y condimentar los alimentos, tanto cómo las transformaciones
culinarias y combinación de sabores inhibe el centro de
saciedad llevándonos a comer de más. Los alimentos deshidratados nos
permiten comer sin hambre. El “hambre selectivo” no es verdadero hambre
sino ansiedad o glotonería, si no tenemos hambre para una manzana
significa que aunque nos apetezca y “nos entre” una galletita, no
tenemos en ese momento disposición ni capacidad digestiva para
beneficiarnos con ese alimento.
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Viabilidad Nutricional de la Dieta Vegana
Sobre la dieta vegana (La cual excluye todo tipo de carnes,
lácteos, huevos y miel) dice la Asociación Americana de Nutrición que, bien
llevada, “Es saludable para todas las etapas de la vida”.
Debemos comprender que lo caprichoso, extremista e incluso peligroso
es aferrarse al paradigma imperante y no conseguir asomarse siquiera por encima
de los muros de las costumbres y puntos de vista.
Vivimos en el extremo de la artificialidad y la inconciencia...
En el Reino del Revés:
El paladar comanda la dieta.
Despilfarramos los tesoros de la Naturaleza para satisfacer
el deseo y escapar del miedo.
En la carrera de producción y consumo consumimos también nuestra
propia vida.
En EEUU el tratamiento médico es la 3ª causa de muerte
evitable.
En Argentina, primer consumidor de carne del mundo (72
kg/hab/año) las muertes por enfermedades relacionadas directamente con la dieta
a base de carne, tal cómo cáncer y enfermedades cardiovasculares son, por
supuesto, también las que encabezan las estadísticas y tenemos una ley nacional que obliga a
suplementar el harina con hierro, porque adiviná qué: la carne causa anemia.
Suiza primer consumidor mundial de lácteos es también Nº 1
en enfermedades directamente relacionadas con la ingesta de los mismos, tal
cómo cáncer de mama, diabetes y osteoporosis, porque, entre otros efectos, adiviná
qué: la leche descalcifica.
Nos acostumbramos a padecer numerosas enfermedades a lo
largo de la vida, a tomar fármacos de la cuna a la tumba y que nos llegue la
muerte a los 70.
Nos acostumbramos también a la infelicidad y la injusticia,
la destrucción ambiental y a que mueran de hambre dos personas por segundo.
No es sorprendente, entonces, que nos resulte extremista e
incomprensible la elección de la dieta vegana, estilo de vida frecuentemente
motivado por sentimientos altruistas, ecologistas y de compasión. Pero veamos
cómo es viable al tiempo que altamente deseable desde el punto de vista de la
salud.
Si miramos con atención, las contradicciones y fisuras del
sistema se ven por todos lados.
Empecemos con el mito de las proteínas; éstas tienen
sobretodo carácter estructural, formando los tejidos del cuerpo. El momento de
mayor requerimiento proteico de nuestra vida es, por lo tanto, cuando somos
bebés, ya que estamos formando nuestro cuerpo. El alimento exclusivo diseñado
por la naturaleza para esa etapa es la leche materna. Resulta impactante y
esclarecedor ver que el contenido de proteínas de la leche materna es 0,9%
¡Menos del uno por ciento!
Somos primates, frugívor@s, tenemos el pulgar oponible
justamente para trepar a los árboles, tomar y pelar la fruta, la cual contiene
las exactas proporciones de nutrientes que necesitamos. Es un 80% agua al igual
que nosotr@s y contiene alta proporción de fructosa, combustible de fácil
absorción, (que no necesita de insulina para atravesar la membrana celular).
Alta concentración de vitaminas, enzimas y minerales y una pequeña y adecuada
cantidad de proteínas y grasas esenciales.
También demuestra nuestra condición dietaria el largo de
nuestros intestinos; l@s carnívor@s lo tienen de una y media a tres veces el
largo del cuerpo, lo que le permite obtener beneficio y echar fuera rápidamente
las toxinas de la putrefacción, en cambio nosotr@s lo tenemos 8 veces más largo!
El exceso de proteínas es altamente acidificante y tóxico
abriendo el terreno para toda clase de enfermedades cómo artrosis, gota y agota...
la energía del organismo! Por eso incluso l@s animales carnívor@s, quienes
tienen el ácido clorhídrico estomacal 2000% más concentrado que el nuestro, viven
considerablemente menos que l@s no-carníoros.
Además las proteínas no usadas para construir células deben
ser quemadas cómo combustible, lo cual es altamente ineficiente ya que, deben
ser convertidas a glucosa primero o bien antes de eso en grasa para ser
almacenada y, en el momento de necesidad fisiológica de energía, ser entonces
sí convertida en glucosa para ser metabolizada.
La grasa saturada y cocida es un cancerígeno perfecto.
Somos la humanidad lactante ¿Será por eso tanta inmadurez?
Nunca en la naturaleza tomamos lácteos toda la vida y mucho menos de otra
especie. A los tres años de edad dejamos de producir lactasa, la enzima que
digiere el azúcar mayoritario de la leche. Tomar leche careciendo de lactasa es
sinónimo de que ese azúcar será fermentado por microorganismo de la flora de
nuestros intestinos, desequilibrando su balance y volviéndose patógenos. Tal es
el caso de la Cándida Albicans. Todo muerto por cáncer presenta, al momento de
su autopsia, una colonización masiva por Cándida; ésta es la enfermedad, el
cáncer la estrategia del cuerpo para intentar aislarla. Tod@s somos
intolerantes a la lactosa, sólo que unos organismos felizmente son más
sensibles que otros.
La Caseína, la proteína mayoritaria de la leche, es usada en
la industria cómo pegamento, por ejemplo para las etiquetas de las botellas. Ese
pegamento es uno de los causantes del cáncer de colon. La leche de vaca tiene
1000% más caseína que la leche humana (además forma coágulos mucho más duros y
difíciles de digerir.) y la vitamina B12 es sólo la quincuagésima
parte (cincuenta veces menos) de la cantidad encontrada en la leche humana. La
leche humana tiene dos parte de calcio por cada parte de fósforo (esta es la
proporción necesaria para la absorción del calcio en human@s); en la leche de
vaca encontramos una proporción de 1,3 partes de calcio por cada parte de
fósforo, el cuerpo debe completar la proporción descalcificando huesos y
dientes. En China donde tradicionalmente nunca se consumieron lácteos, la
osteoporosis, padecimiento muy raro, es llamada la enfermedad de la mujer rica
(la única que podía consumir lácteos importados).
Deberíamos comprender que no sólo es ciencia la
investigación, lo activo, racional, yang, el método hipotético-deductivo que
conduce muchas veces a resultados falsos, sesgados por los puntos de vista
(ad-hoc), sino también la observación pasiva de lo que empíricamente (en la
práctica) funciona. Y lo que funciona desde siempre, aún antes que la mente
humana estuviera ahí para intentar explicarlo, es la Naturaleza.
Veamos por un momento un archivo olvidado de la historia
médica. En 1952, durante la presidencia de Perón, Ramón Carrillo, primer
ministro de salud de Argentina, con el asesoramiento de la Asociación Naturista
de Buenos Aires (Naturismo es sinónimo de vegetarianismo) implementó un plan de salud que constaba, entre otras
cosas, de divulgar en radio y diarios los beneficios de comer sin carne (De esa
época data el libro “1000 recetas sin carne” de Blanca Cotta, famosa cocinera
argentina) y la necesidad de que en cada comida hubiera algo crudo. Esto último
debido al conocimiento de los trabajos de Dr. Kouchakoff quien descubrió que
todo alimento cocido causa un aumento repentino de los glóbulos blancos en sangre
que es una respuesta común al ingreso de cualquier patógeno o agente extraño al
organismo, lo que demuestra que este nunca se adaptó a la alimentación
caprichosa. La carne cocida genera la respuesta más violenta evidenciando el estado
de envenenamiento. Los alimentos que naturalmente nos apetecen crudos, debido a
nuestra constitución biofísico-espiritual son las frutas y las verduras. El
Plan Carrillo consistía también en dar dieta vegetariana en los hospitales. El
resultado fue que en pocos meses cerraron clínicas y hospitales, entre ellos el
Hospital Santojani, por falta de enfermos. A causa (más que a pesar) del
abrumador éxito, el Dr. Carrillo fue defenestrado y perseguido debiendo
exiliarse en el extranjero, el Plan fue erradicado y pronto olvidado y borrado
de la historia. Con lo cual a pocos meses las cosas volvieron a la normalidad,
es decir, los hospitales volvieron a verse colapsados, abarrotados de enfermos.
Animate a asomarte por encima de tus paradigmas y a experimentar!
Viví más, viví mejor, comiendo frutas y vegetales! Sanar la contradicción
espiritual que conlleva contradecir nuestra empatía natural por el viejo mito
del “mal necesario” te devolverá mucha energía y felicidad!
Abra-zoos y salud!
Inti Ari Sol Lunar
(Escrito para Revista Liberación Animal)
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Vitamina
B12
Resulta un
desafío argumentar sobre un tema que carece de investigaciones concluyentes; confío
que el presente artículo será un feliz aporte para la comprensión y la toma de
decisiones.
La vitamina
B12 es presentada cómo un peligro potencial de la dieta vegana,
desalentando a las conciencias emergentes a dar ese gran paso hacia la salud,
la coherencia interna y la ética. Que oficialmente se citen, cómo fuentes
confiables, sólo las de origen animal es usado cómo argumento para acusar a la
dieta vegana de carente, inviable y antinatural. Evidentemente se está pasando
por alto el hecho que los productos lácteos son fortificados con vitaminas,
hierro e incluso calcio!, el harina enriquecida con hierro y vitaminas B1,
B2, B3 y B9 y la sal enriquecida con yodo. Por
supuesto estos criterios responden a la dieta de la mayoría. Simplemente están leyes
están obligando a la industria a emparchar las carencias más evidentes de la
dieta convencional cárnico láctica. Resulta interesante observar que, a pesar de
esto, una de las preguntas más frecuentes que recibe un/a vegan@ sigue siendo “¿De
dónde obtenés el hierro?”. Con la dieta vegana obtenés el hierro naturalmente
del reino vegetal al igual que el toro, el gorila y el elefante; para saber de
donde obtiene el hierro quien lleva la dieta convencional nada más elocuente
que citar literalmente lo que puede leerse en el dorso del paquete de harina de trigo “Favorita” (con
"Nutri Hierro") de industria argentina:
"¿Por qué Nutri Hierro? Porque es un hecho que la falta de hierro
es una de las carencias nutricionales más comunes en nuestro país, Favorita
fortifica toda su línea con una mayor proporción de hierro a la requerida por
la ley 25.630 logrando de esta manera cubrir el 50% de los requerimientos
diarios de este mineral. Ahora con Favorita, además de amor, llevás toda la
nutrición a la mesa."
Recordemos que Argentina es el país
Nº 1 de consumo de carne, con unos 72 kg/habitante/año. Recordemos que es
también el país que encabeza las estadísticas en causas de muerte relacionadas
con la carne cómo son las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
Si la
conciencia ética y alimentaria fuera más extendida, habría sin duda una
normativa que obligaría a suplementar con B12 muchos de los
productos alimenticios manufacturados.
Lo cierto
es que no hay investigaciones que reflejen que la población vegana presente
mayor riesgo de manifestar carencias de vitamina B12; único
nutriente en tela de juicio. Si bien la población vegana presenta menores
índices de B12 en los análisis clínicos, podrían estar de hecho, necesitando
mucho menos que el resto. La dosis diaria recomendada y el rango de
concentración “normal” en sangre fueron estimados en personas que llevan el
estilo de vida y dieta convencionales, que viven enfermando, tomando remedios y
recibiendo tratamientos médicos y con una expectativa de vida promedio de 70
años. Resta por estudiar cuales son los valores <saludables>. Así cómo
l@s vegan@s presentan menores niveles de B12, también presentan
menor incidencia de las patologías relacionadas con su carencia. Se ha
demostrado, así mismo, que cuando baja la ingesta en la dieta aumenta el índice
de absorción y también las evidencias muestran que hay mayor producción de
vitamina B12 , por las bacterias en simbiosis en el intestino de
personas veganas que en el del resto de la población.
Resulta
interesante añadir que a mayor ingesta de proteínas y grasas (Dietas con
productos animales) mayor necesidad de B12 y a mayor ingesta de
ácido fólico (Dietas ricas en hojas verdes) menor demanda orgánica de B12.
El consenso
social sobre la importancia de los suplementos vitamínicos no es natural ni
casual sino creado ex profeso por la industria farmacéutica (la más rentable
del Mundo), mediante incontables millones invertidos en publicidad y control
(Ver La mafia médica de Ghislaine
Lanctôt).
Hay un par
de patéticos e incompasivos estudios de experimentación animal que empero cabe
mencionar.
En una
oportunidad se alimentó un grupo de ratas con basura y a otro con pan blanco al
que se le añadieron todas las vitaminas conocidas. El primer grupo vivió y se
desarrolló en forma saludable mientras que del segundo murieron todos los
individuos en corto tiempo.
En otra
oportunidad se alimentó a un grupo de ratas con cereales de desayuno; sí, justamente
esos fortificados, entre otras cosas, con B12. A un segundo grupo se
los alimentó solamente con la caja de cartón de dichos cereales y a un tercer
grupo se lo mantuvo en ayuno sólo con agua. El primer grupo en morir fue el que
se alimentó de cereales, el que ayunó vivió considerablemente más y el que
comió cartón se desarrolló de forma normal; sin palabras.
Podemos
observar etnias y culturas que ostentan una rebosante salud y longevidad y veremos
que, invariablemente, llevan una alimentación siempre cercana a las bases de la
Higiene Natural, es decir eminentemente vegana y cruda. Cómo es el caso de l@s hounzas,
un pueblo que vive aislado en medio de los Himalayas desde hace más de 2000
años, llevando una alimentación predominantemente vegetariana, casi siempre en
crudo y viviendo casi exclusivamente de frutas. Los hombres pueden ser padres a
los 90 años y las mujeres conservan su figura y fertilidad a edad avanzada y
parecen 20 años menores. Nadie muere antes de los 100 años, edad a la que
trabajan a la par de l@s jóvenes. Sin embargo la industria médica ha de creer
que muy probablemente estén sufriendo, sin saberlo, grave deficiencia de B12
y tal vez quieran salir corriendo a “informarles”, “alertarles” y, por
supuesto, ¡Venderles! sus suplementos vitamínicos... Afortunadamente l@s hounza
son felices y analfabet@s, y además de desconocer las enfermedades y vivir una
larguísima vida con una expectativa mayor a los 120 años, también desconocen el
dinero. Un dato a colación es que el árbol y fruta nacional hounza es el
damasco, que es su alimento principal sobre todo en los meses fríos. Les es
común terminar un almuerzo comiendo de 30 a 50 semillas de damasco cómo postre.
Se descubrió en la semilla de damasco la vitamina B17 (Laetril). Su
molécula está formada por dos unidades de glucosa una de benzaldehído y una de
cianuro. En presencia de Beta-glucosamidasa, una enzima abundante en las células
cancerosas y escasa en el resto del organismo, se disocia liberando el cianuro
y el benzaldehído que son dos potentes venenos y que al actuar en conjunto
multiplican su acción por 100, destruyendo la célula. Luego la Tiosulfato-cianuro-azufre-transferasa
(Rodanasa) neutraliza el cianuro y lo transforma en subproductos no tóxicos que
nutren el organismo; ésta enzima no está presente en las células cancerosas,
pero abunda en el resto del organismo. Se puede tratar el cáncer comiendo de 3
a 5 semillas de damasco bien masticadas cada hora durante las horas que se esta
despiert@ pudiendo observar mejorías un unas pocas semanas... A pesar de
haberse reportado casos de curación del cáncer usando vitamina B17,
no sólo se prohibió su uso sino que, curiosamente, ¡También se prohibió su
investigación!
Los
referentes son incontables, sólo por comentar uno mas citaré los Eicosanoides,
unas superhormonas que controlan todas las funciones celulares y que, por lo
tanto, su regulación permitiría curar todas las enfermedades, dejando obsoletos
los medicamentos y tratamientos médicos. Su descubrimiento valió el Premio
Nobel de medicina en 1982, sin embargo, parecieran haber pasado al olvido. ¿Por
qué? Porque a pesar de haberse invertido millones en conseguir un fármaco capaz
de regular su producción nunca se tuvo éxito y, por contrapartida, se comprobó
que pueden regularse mediante la dieta. Ya que esto no es para nada rentable,
no son, por consiguiente, un tema popular.
¿Entonces
es todo un fraude y con nuestro veganismo estamos libres de peligro? ¿Estamos
obteniendo tanta B12 en nuestra dieta cómo l@s hounza? La respuesta
a ambas preguntas es que probablemente no. Mí intención es presentar la
problemática, señalando la importancia de realizar cambios en nuestra dieta y hábitos,
aportar nuevas hipótesis y en todo caso la necesidad de nuevas exploraciones
científicas, así cómo dar herramientas para que cada un@ decida si suplementará
o no su dieta con vitamina B12.
¿Qué
es la vitamina B12?
Pertenece al
llamado <Complejo B>, inicialmente se las denominaba <Vitamina B>,
luego se descubrió que eran un conjunto de vitaminas hidrosolubles con funciones
similares, formado principalmente por Tiamina (B1), Riboflavina (B2),
Niacina (B3), Ácido Pantoténico (B5), Piridoxina (B6),
Biotina (B8), Ácido Fólico (B9) y la Cobalamina o
Vitamina B12, que son a su vez un conjunto de compuestos (corrinoides)
con estructura y función similar. Es la vitamina más compleja y de más compleja
absorción (cómo veremos más adelante), la única sustancia biológica que
contiene Cobalto y con una demanda orgánica en el orden de los microgramos, es
decir mil veces menos que el resto de las vitaminas. Al aislarla cristaliza
cómo un compuesto rojo que contiene cobalto y fósforo. En la naturaleza no
encontramos una vitamina B aislada del resto lo que nos sugiere que en los
alimentos que contienen vitaminas del Complejo B debe haber también B12.
La cantidad
diaria utilizada en muy pequeña y por contrapartida el hígado almacena reservas
para muchos años, incluso décadas.
En
la naturaleza ¿Quien la fabrica?
Ninguna
planta o animal es capaz de fabricar vitamina B12; esta es producida
por bacterias presentes en el suelo, el agua (dulce y salada), en la superficie
de las frutas y las verduras, en simbiosis radicular con las plantas y en
simbiosis intestinal en los animales, incluido el animal humano. En condiciones
normales, las bacterias, presentes en nuestra flora intestinal, la fabrican
para nosotr@s en cantidad suficiente y en el sitio adecuado. Se ha demostrado
que la flora bacteriana bucal también produce B12, sin embargo no se
ha estudiado si es activa. Lo que sí sabemos es que la flora benéfica repoblará
la boca en ocho días, mientras que la flora patógena lo hace en ocho horas, por
lo que resulta imprescindible abandonar el uso de dentífricos fluorados y
adoptar estrategias de higiene naturales.
Gran parte
de la vitamina B12 excretada es reabsorbida en los intestinos, por
lo que puede ser reutilizada una y otra vez.
Las
“autoridades” médicas informan que en los alimentos vegetales (con los métodos
actuales) no encuentran cantidades significativas de B12, lo cual no
significa que no haya.
¿Qué
funciones cumple?
Está
implicada en la síntesis y crecimiento celular, síntesis y regulación de ADN,
mielinización de las neuronas, metabolismo de ácidos grasos y aminoácidos, regeneración
del ácido fólico, formación de glóbulos rojos en la médula ósea y en la
producción de energía.
En la forma
de metilcobalamina cataliza la reacción que convierte la homosisteína en
metionina y en la forma de 5-desoxiadenosilcobalamina cataliza la conversión de
L-Metilmalonil CoA a Succinil CoA.
El papel
que desempeña respecto del sistema nervioso, despierta mí reflexión intuitiva
sobre innumerables grandes genios de la humanidad tal cómo Einstein y Da Vinci
que eran vegetarianos, a los que, según parece, les funcionaba muy bien el
cerebro. Por su intervención en la síntesis de eritrocitos, su carencia es
causa de anemia. Ahora bien, sabemos que la anemia es una enfermedad harto
común en la población; siendo que el veganismo es muy poco común, se deduce que
la anemia es consecuencia de la alimentación omnívora, de hecho muchas personas
que siempre la han padecido se curan al pasarse a una dieta vegana. Por otra
parte debido a que, cómo veremos, es de vital importancia la correcta digestión
y tránsito intestinal para su absorción y dado que la dieta convencional genera
putrefacción, mucosa, toxemia, constipación, etc., la realidad demuestra todo
lo contrario a lo que se afirma: la alimentación omnívora presenta mayores
riesgos de carencia de vitamina B12 que la dieta vegana.
¿Cómo
se absorbe?
Dado que es
una molécula muy grande necesita formar complejos con otras moléculas para
resistir la digestión, atravesar la membrana intestinal y viajar por el
torrente sanguíneo. La Cobalamina está unida a las proteínas de los alimentos;
se libera por la acción del ácido clorhídrico y la pepsina. Una vez liberada,
forma un complejo con las proteínas ligadoras R (R), tales cómo haptocorrinas y
cobalofilinas, que son glucoproteínas secretadas en la saliva y el estómago.
Mientras tanto el denominado Factor Intrínseco (FI) es secretado, luego de una
comida, por las células parietales del estómago. La B12 y el FI
tienen muy baja afinidad a pH ácido. El complejo R-B12 se disocia en
el duodeno por la acción de las proteasas pancreáticas que disuelven
parcialmente la Proteína R; La B12 se une entonces con gran afinidad
al FI. El FI no es atacado por las proteasas. La B12 secretada por
el hígado también se une al FI formando el ciclo enterohepático. El complejo
FI-B12 resiste la digestión a lo largo del intestino delgado y se
une a un receptor específico en la membrana mucosa del íleon terminal. Se
absorbe por endocitosis; éste receptor no se une a análogos de la vitamina B12
que son de estructura similar pero no presentan actividad biológica en
human@s. Es transportada por el torrente sanguíneo unida a la proteína
plasmática Transcobalamina II (TII). El complejo TII-B12 es
introducido por proteínas receptoras de transcobalamina y disociado por
lisozimas dentro de las células de la médula ósea y de las células hepáticas
dónde se une a la Transcobalamina I (TI), formando el complejo TI-B12 que
es la forma en que es almacenada en hígado y tejido muscular.
Hay también
una absorción pasiva, a altas dosis (desde 1 mg), donde sin FI, pequeñas
cantidades pueden ser absorbidas en la boca y hay también evidencias de
absorción duodenal.
Por lo
expuesto se entiende que se requiere un correcto funcionamiento del aparato
digestivo para que la vitamina B12 sea absorbida. Se requiere así
mismo que el pH sea neutro y deben estar presentes iones de calcio (Recordemos
que la alimentación cárnico láctica es acidificante y descalcificante).
La
absorción es limitada, cercana a los 2 μg/día.
Síntomas
de carencia
Puede
causar patologías hematológicas, neurológicas e intestinales.
La
deficiencia es causada más por un dañado, cuando no estropeado, mecanismo de
absorción que por ausencia en la dieta.
Por déficit
de B12 se interrumpen las vías metabólicas donde esta cataliza la
conversión de homocisteína a metionina y de metilmalonil CoA a Succinil CoA, provocando
homocisteinuria con aciduria metilmalónica, acumulándose, de esta forma, homocisteína
y ácido metilmalónico en sangre y por lo tanto también en orina, lo que puede
devenir en infarto cerebral y ataques cardíacos (aunque estos son también
causados por arteriosclerosis y envejecimiento). El resto de los síntomas,
incluida la anemia, pueden ser causados por y son indistinguibles del déficit
de folato (B9), tales cómo palidez, fatiga, baja energía,
palpitaciones, infección de las vías respiratorias, hormigueos en las
extremidades, entumecimientos, alteraciones de la vista, perdida de memoria,
alteraciones del sueño, pérdida del equilibrio, confusión, alucinaciones
llegando a la demencia, diarrea, incontinencia urinaria, impotencia,
inflamación del tubo digestivo, garganta y lengua, irritación y enrojecimiento
de la piel, irritación de la lengua, zumbido en los oídos, fiebre, dolor de cabeza.
En los
bebés la sintomatología se presenta rápidamente cómo inapetencia, pérdida de
energía e irregularidades en el crecimiento.
Factores
que disminuyen o destruyen el contenido en los alimentos o bien dificultan o destruyen
los mecanismos de absorción y síntesis interna o bien incrementan las
necesidades orgánicas de vitamina B12
Sabemos que
los animales vegetarianos obtienen B12 suficiente de la interacción
con su entorno y de la producción interna de bacterias en simbiosis en sus
intestinos. Sabemos que nosotros somos biológicamente frugívoros y, por lo
tanto también deberíamos obtener suficiente B12 llevando una dieta
vegana. Hasta aquí lo “que debería suceder”, veamos por qué esto podría no
estar sucediendo...
- Contaminación ambiental (Aire,
agua, suelo, radiaciones, etc.)
- Uso de agroquímicos
- Irradiación de alimentos
- Refinamiento de los alimentos
- Cocción de los alimentos
- Estrés
- Formación deficiente del Factor
Intrínseco
- Putrefacción intestinal
- Dieta mucogénica
- Bacterias patógenas u hongos en
los intestinos
- Ingestión de proteína y grasa animal
cocidas
- Dieta híperproteica
- Dieta rica en grasa (reduce la
producción de Factor Intrínseco)
- Comer en exceso
- Exceso de pulcritud! ¿Nunca te
preguntaste por qué tú hermano perro que come en el suelo, toma agua de la
zanja, lame sus patas y su trasero tiene siempre más energía que vos?
- Comer con cubiertos
- Mala combinación de alimentos
- Aditivos químicos
- Drogas
- Alcohol
- Tabaco
- Consumo de alimentos
irritantes, tal cómo chocolate, café, té, mate, picantes, sal refinada
- Medicamentos
- Anticonceptivos
- Antibióticos
- Consumo artificial de
vitaminas, especialmente vitamina C
- Parasitosis por gusanos de carne
de peces
- Cirugías y tratamientos
específicos en el sistema digestivo
La
producción agrícola moderna se preocupa más por la cantidad y tamaño de las
frutas, vegetales y semillas que por su capacidad nutritiva e incluso su sabor.
Si analizamos el contenido de vitaminas y minerales, observaremos una
disminución progresiva a lo largo de las últimas décadas, debido principalmente
al uso de agrotóxicos, fertilizantes químicos, transgénicos, monocultivo,
abandono de rotación de cultivos, uso de maquinaria agrícola (por compactación
de suelos y afectación negativa de la microflora bacteriana), etc.
Recientemente
se está investigando la fertilización de cultivos de oleaginosas con Cobalto
(Co). Sabemos que el Co es precursor de la vitamina B12 y se ha
demostrado la relación directa entre la disponibilidad de Co en el suelo y el
contenido de B12, formación de leghemoglobina (Una hemoproteína
fijadora de O2 presente en los nódulos radiculares de las
leguminosas) y la capacidad de fijación de Nitrógeno atmosférico (N2)
por parte de las bacterias nitrificantes, tales cómo Nitrobacter, Nitrosomonas y
Rhizobium.
Por
supuesto abogo por métodos naturales de fertilización y cultivo, sin embargo
esta investigación demuestra la relación entre el empobrecimiento de los suelos
y la disminución del contenido de B12 en los vegetales que
consumimos. También refleja la visión materialista, dualista y reduccionista de
la ciencia, que busca siempre principios activos e intenta aislarlos, olvidando
la importancia de la sinergía o interacción de elementos y energías. Lo mismo
que la medicina intenta alimentarnos con vitaminas industriales, se ha cometido
el error por largo tiempo de agregar al suelo fertilizantes químicos y sólo los
elementos de los que se conocía su efecto. Así hemos añadido principalmente
Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Calcio, Magnesio y Azufre cómo macronutrientes e
Hierro, Zinc, Cobre, Manganeso, Molibdeno, Boro y Cloro cómo micronutrientes. En lugar de abonar
con materia orgánica, manteniendo a la vez la salud del suelo, que con sus
procesos de descomposición naturalmente brindará todo lo que las nuevas plantas
necesitan, incluso elementos que aún desconocemos.
Análisis
clínicos
Si querés
testear tu nivel de B12 deberás guiar a tu médico puesto que lo más
probable es que no esté al tanto de los análisis correctos que debe realizarte.
Si te preguntás cómo es posible... bienvenid@ a la ignorancia programada de la
medicina mercantilista...
Así cómo la
estructura y el mecanismo de absorción son los más complejos entre las
vitaminas, también lo es el análisis clínico. Una sospecha de deficiencia sólo
se puede confirmar luego de remitir el cuadro clínico con la administración
oral o inyectable de vitamina B12.
Por un lado
no hay un método de análisis estándar preciso (“método gold estándar”) ni un
criterio consensuado de concentraciones normales. Luego tenemos que altas dosis
de B9 pueden mantener oculta la carencia de B12, sin que
se refleje una disminución de la concentración sanguínea hasta muy avanzado el
daño neurológico. Por lo cual necesitamos testear de forma indirecta. Podemos
controlar el nivel de homocisteína en sangre; teniendo en cuenta que la
hiperhomocisteinemia puede ser causada por deficiencias de B6 y B9,
de modo que debemos descartar antes esas deficiencias. El mejor indicador,
aunque es un estudio muy costoso, es el ácido metilmalónico, buscando niveles
aumentados en sangre y en orina, aunque también hay que descartar que no
provengan de una insuficiencia renal. Algunos laboratorios cuentan con nuevos
equipos de detección de holo transcobalamina ll sérica, ya que es una proteína
dependiente únicamente de la vitamina B12, resultaría la opción más
fiable y podría suplantar las pruebas combinadas de B12 en suero y
metabolitos en suero y orina. No obstante, es de esperar que también este sea un
estudio muy costoso.
Rangos
considerados normales
B12 sérica 200 - 900 pg/ml; siendo deseable un mínimo de 450 pg/ml.
Homocisteína sérica 2,2 - 13,2 µmol/l; siendo deseable menos de 10 µmol/l.
Ácido
metilmalónico sérico 0,07 - 0,27 µmol/l;
en orina 0,58 - 3,56 µmol/mmol de creatinina.
Fuentes que restan ser estudiadas
Muchos
alimentos citados cómo posibles fuentes de cobalamina, cómo es el caso de algunas
algas y productos fermentados, han demostrado ser inefectivos; o bien por
carecer de presencia o de cantidades significativas de B12 o bien
por contener también análogos de B12 (formas no activas) que, según
afirman, podrían incluso interferir en la absorción. De otros de los que sí
sabemos contienen B12 activa, no se ha estudiado si la ingesta regular
efectivamente aumenta o sostiene los niveles de B12, que es la única
manera de aceptarlos cómo fuentes seguras. Algunas de estas fuentes son: dang gui
(Angelica sinensis), maca, aloe vera, té de kombucha, rejuvelak, jugos
fermentados de remolacha* y zanahoria, mohos, musgo, verdín, banana, cebada, centeno,
legumbres, perejil, espinaca, alfalfa, consuelda, shitake, trébol rojo, tofu,
jarabe de malta, las algas dulse, kelp, kombu, wakame y chlorella, nori crudo, agua
de fuentes naturales, incluso un estudio menciona el agua de lluvia.
Se afirma
que las semillas oleaginosas y las de las frutas son precursoras de B12.
Tampoco se
han investigado plantas usadas en fitoterapia para curar la anemia, que siendo
eficaces cómo son, deben estar actuando sobre el estado de la B12: achicoria,
cardo mariano, marrubio, manzanilla, genciana, lúpulo y trébol de agua cómo
tónicos digestivos para mejorar la absorción. Romero cómo vigorizante. Diente
de León, romanza, ortiga verde, cola de caballo, encina y cebolla fermentada cómo
vitaminizantes y mineralizantes.
*Usando un
cultivo bacteriano adecuado sí se sabe que es efectivo.
Entonces
¿Qué podemos hacer? Estrategias naturales
En primer
lugar sabemos que las bacterias productoras de B12 se encuentran
principalmente en el suelo; comer tierra es una práctica instintiva de todos
los mamíferos, incluid@s l@s human@s no domesticados, también l@s niñ@s de la
ciudad lo hacen si tienen oportunidad. Podemos bien hacer fangoterapia interna,
que además de aportar cobalamina equilibra la flora intestinal y es
desparasitante; una manera es con el Nendodango medicial*. Si comemos
directamente de una huerta orgánica sin lavar los vegetales, ingeriremos algo
de tierra y con ella también B12.
Así mismo,
sabemos que excretamos cobalamina a través de las heces, incluso extractos
secos de heces, de los propios pacientes, ingeridos en forma de cápsulas o bien
mediante sondas, han probado ser un medio eficaz de revertir los cuadros de
carencia. Se afirma que la simbiosis bacteriana en los intestinos del/a human@
civilizad@ está desplazada hacia el cólon, justo después del sitio de
absorción; sin duda debido a la dieta, hábitos y medioambiente artificiales. La
válvula ileocecal impide el pasaje de bacterias en sentido inverso, es decir
desde el intestino grueso al delgado. Sin embargo, el reino animal usa la estrategia
de ingerir tierra o heces para repoblar el tracto intestinal superior. Cómo
sea, no necesitamos recurrir a la coprofagia para nutrirnos de B12. Si
tenemos la oportunidad de regresar a la fuente, renaturalizando nuestros
hábitos, podemos abonar la tierra directamente con nuestras excretas o bien compostar
los sólidos del <baño seco> y fertilizar luego con eso la huerta, volviendo
a cerrar el ciclo natural de nutrición mutua entre reinos.
*Es un
invento mío versionando las bolas de semillas usadas en la agricultura natural.
Se prepara con arcilla e hierbas y semillas desparasitantes usando para
hidratar la mezcla alguna bebida fermentada cómo rejuvelak; una vez secas se
tragan en forma de píldoras.
Suplementar
la dieta con B12 de laboratorio
L@s niñ@s lactantes no necesitan
suplementación con tal que la madre tenga niveles de concentración adecuados en
la leche. Las dosis recomendadas son, para niñ@s de 2 a 6 años 1 µg/día; de 6 a
9 años 1,5 µg/día; de 10 a 13 años 2 µg/día; Adultos (desde 14 años en adelante)
2,4 µg/día; durante el embarazo 2.6 µg/día y 2.8 µg/día para las madres
lactantes.
Se pueden consumir
alimentos enriquecidos 2 o 3 veces al día para obtener al menos 3 µg/día, o
bien tomar un suplemento de al menos 10 µg/día, o bien tomar un suplemento
semanal de al menos 2000 µg.
En cuadros
de deficiencia severa se suele administrar 1000 µg 1 vez al día por 10 días,
luego 1000 µg una vez por semana por un mes y luego 1000 µg cómo mantenimiento
y evaluar la respuesta.
Tener en
cuenta que a mayor dosis menos absorción: si se consume hasta 1 µg se absorbe
el 50%, desde 1000 µg (1mg) en adelante se absorbe sólo el 0,5%. De manera que
un comprimido se puede ingerir a pedacitos, masticándolos para aumentar la
absorción. Otra opción es diluirlo y consumirlo en forma de spray junto con las
comidas. Siempre conviene consumir los suplementos junto con las comidas, ya
que la presencia de alimentos favorece la absorción.
Un
problema económico, no médico
Pensar en
recurrir a suplementos nos hace creer que no podemos ser totalmente
autogestivos con nuestra salud y pensar en un modo de vida totalmente natural
no dependiente de tecnologías y saberes académicos, sin embargo, la producción
industrial de vitamina B12 se obtiene por fermentación de remolacha! Con lo
cual el problema más que médico es económico, puesto que se reduciría a liberar
la información del proceso y obtención de cepas, con lo que cada quien podría
hacer su fermentación casera y consumir directamente la bebida sin necesidad de
la aislación y purificación que sólo restan vitaminas y enzimas vitales,
incluso algunas aún desconocidas. Estaríamos además ingiriendo no sólo B12 sino
bacterias productoras de B12, con lo cual ayudamos a repoblar la flora
intestinal, permitiendo la obtención de la simbiosis interna.
Mi
hipótesis para una fermentación casera efectiva es combinar tres factores: en
primer lugar necesitamos azúcar que podemos agregar en forma de azúcar mismo o
de jugos de frutas o de raíces dulces cómo la remolacha. Luego, presencia de
algún elemento orgánico vivo con potencial de aportar bacterias productoras de B12,
cómo remolacha orgánica (que también aportaría el azúcar), perejil, aloe vera,
etc... y por último, enriquecer el medio de cultivo con cobalto*. Otra opción
es preparar con esta mezcla el caldo de fermentación para la kombucha. Una
opción con éxito asegurado es conseguir un cultivo de bacterias productoras de B12
para agregar al caldo de fermentación, tales cómo Propionibacterium y
Pseudomonas.
*Alimentos
ricos en Cobalto: Algas, vegetales de hojas verdes, lentejas, soja, cerezas,
pera, rabanitos, cebolla, coliflor y espinacas.
Consideraciones
finales
Mi consejo
es que evalúes con sinceridad tu estado actual en un gradiente de higiene vs
toxemia, de forma que puedas luego conjeturar las chances que podría estar
teniendo tu cuerpo de obtener suficiente B12 de tus alimentos y de
la simbiosis bacteriana intestinal. Sea lo que sea que elijas, te animo a poner
energía en la purificación de tu dieta y hábitos y en construir un puente hacia
una forma de vida cada vez más natural. Así mismo, te animo a implementar alguna
de las prácticas con potencial de estar aportando cantidades significativas de B12
cómo consumir regularmente algunas de las fuentes naturales citadas.
Luego podés
elegir suplementar tu dieta o confiar y estar atent@ a cualquier
sintomatología, escuchando tu cuerpo o bien chequear regularmente tus niveles sanguíneos
de B12 y homocisteína (Si fuera posible de ácido metilmalónico y
holo transcobalamina ll) y evaluar la respuesta a los cambios de dieta y
hábitos.
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Reset Intestinal
El ayuno trae múltiples beneficios: descanso digestivo, autofagia que
permite una gran desintoxicación y curar todas las enfermedades. Para
diferentes cuadros se necesitan diferentes programas de ayuno los que,
en algunos casos son muy largos...
La limpieza Reset Intestinal
nos reporta en medio día un beneficio que se obtiene en una ayuno
prolongado, de unos 7 o más días con enemas diarias; me refiero a la
limpieza intestinal, que además de toxinas, barre parásitos, alcaliniza,
limpia de mucosas y excretas de años. Esta limpieza cura el cáncer.
Combina
un yoga kriya (técnicas de limpieza orgánica) que se hace bebiendo agua
de mar o salada y la teoría de Tulio Simoncini sobre el cáncer, la cual
comparto.
Técnica:
Al levantarte, en ayunas se bebe una
botella* de agua* con 11 cucharaditas* de Bicarbonato de sodio (NaHCO3),
luego, al rato otra botella con 9 cucharaditas y luego otra con 7. A
partir de ahí seguimos tomando botellas de sólo agua hasta defecar agua
limpia, lo cual tomará toda la mañana.
Es importante beber varias botellas de sólo agua, mínimo 3, para eliminar no sólo las excretas sino también el bicarbonato.
Botella:750 ml
Agua: desclorada (reposada, de filtro, etc.)
Cucharaditas: de las de té al ras.
El
bicarbonato aumentará el movimiento peristáltico procurando evacuarlo,
arrastrando las excretas y parásitos a su paso. Se puede experimentar
hinchazón por un rato hasta que los sólidos se abran paso por los
intestinos. Si éstos están cargados o hay constipación, el agua puede no
avanzar a tiempo y estaríamos bebiendo con el agua aún en el estómago
lo que provocará deseos de vomitar.
Es conveniente realizar
movimientos estomacales cómo el uddiyana bandha o movimientos
ondulatorios cómo los de la danza del vientre para favorecer el tránsito
intestinal.
Conviene hacer unos días previos de alimentación que
favorezca el tránsito intestinal (hojas verdes y otras verduras,
frutas, semillas) Eliminar productos de origen animal, lácteos y
refinados.
Resulta genial cómo forma de vaciar los intestinos al
comenzar un ayuno, cuando se experimenta dispepsia, gases, constipación
crónica y cómo terapia contra el cáncer.
Esta técnica no
reemplaza la terapia colónica que puede ser más eficaz a la hora de
limpiar excretas de años, mucosas, parásitos y costras endurecidas que
tapizan los intestinos, causadas por la ingesta sostenida de lácteos,
harinas refinadas, carnes, alimentos cocidos y, en el caso de lxs
fumadorxs endurecidas cómo yeso por la nicotina.
Tempoco reemplaza los múltiples beneficios del ayuno que limpia a nivel sanguíneo, histológico y celular.
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Dieta 803 (ochenta al cubo)
80% Agua, 80% Crudo, 80% Carbohidratos
La Dieta 803 te permite recuperar, potenciar y sostener la
salud, revirtiendo casi todas las enfermedades, inclusive las
consideradas incurables. Así mismo te permite recobrar tu peso natural
de manera progresiva y sostenida, sin esfuerzo, sin represión y sin
hambre.
Se define cómo una alimentación integrada:
80% o más, del peso total de lo que
ingerimos, por agua. En forma de agua fisiológica contenida en los
alimentos y/o de agua como bebida.
80% o más por alimentos crudos.
80% o más, del peso seco de lo que ingerimos, por hidratos de carbono.
El criterio del agua es porque
nosotr@s mism@s somos 80% agua. Al ingerir
alimentos isotónicos, es decir equilibrados con nuestro medio interno, demandamos un mínimo esfuerzo para sostener y
restablecer la armonía. Nos permite establecer un tránsito
fluido a lo largo de los 12 metros de intestinos que poseemos.
El criterio de alimentos crudos es porque no existe alimento cocido en
la naturaleza. Por eso, nuestro organismo recibe cualquier nutriente
que haya sido sometido al calor, cómo un cuerpo extraño, generando
anticuerpos y mucosa para evitar absorber toxinas; perdiendo el momento
y energía necesarios para la correcta digestión, lo que produce
putrefacción y fermentación, envenenando el cuerpo de toxinas. La
adiposidad que exhibimos l@s human@s civilizad@s, es una forma de
encapsular toxinas. Resulta casi imposible engordar comiendo alimentos
veganos y crudos.Ya
desde la década del '30 se conocen los trabajos del Dr. Paul Kouchakoff
sobre la leucocitosis digestiva, que demuestra que todo alimentos
cocido causa un aumento de globulos blancos en la sangre (lo mismo que
sucede en estados de enfermedad) y los alimentos de origen animal y
refinados son los que causan las reacciones más violentas.
El alimento crudo conserva intactas sus enzimas y vitaminas y no
requiere que desvíes enzimas metabólicas como enzimas digestivas.
Requiere por lo tanto menor esfuerzo de procesamiento, lo que deja a tu
organismo resto suficiente para realizar tareas de limpieza y desintoxicación.
El criterio de priorizar los hidratos de carbono es porque somos frugívor@s y nuestro sistema digestivo está diseñado para
nutrirse de frutas y hojas, es decir por un 80% o más de azúcares y
es, por lo tanto, la alimentación que mejor nos sienta. Por otro lado,
una vez que construimos la casa, ya no necesitamos ladrillos, a no ser
por unos pocos de vez en cuando para alguna reparación, por lo que
requerimos muy pocas proteínas en la edad adulta (ver capítulo
"El mito de las proteínas"); lo mismo las grasas (ver capítulo "¿Leche? No gracias, ya desteté"). Lo que
necesitamos es energía y los hidratos de carbono son el combustible
celular.
Observando la siguiente tabla podemos darnos una idea de cuales alimentos se adecuan más a nuestra nutrición:
| Alimento |
% de agua |
% de carbohidratos |
Suele comerse: |
Frutas
/ Banana
|
83
- 93 / 76
|
92
|
Crudo
|
Hojas
verdes / Verduras
|
91
- 97
|
18
- 89
|
Crudo |
Bebidas ligeramente fermentadas
|
95
|
92
|
Crudo |
Germinados
|
70
- 80 |
40
- 80 |
Crudo |
Leches vegetales
|
88
|
40 - 80
|
Crudo
|
Alimentos fermentados
|
60
- 90 |
24
- 83 |
Crudo |
| Frutos
secos y semillas / activados |
4 - 10 / 85
- 88 |
11 - 24 |
Crudo
|
| Deshidratados (Alimentación Viva) |
5 - 45 |
11 - 88 |
Crudo |
| Palta |
70
|
5 |
Crudo |
| Aceitunas |
67 |
0 |
Crudo |
| Hongos |
92 |
5 |
Cocido |
| Cereales
y legumbres |
65
- 73 |
88
/ 70 |
Cocido |
| Papa,
batata |
55
- 78 |
93 |
Cocido |
Galletas / Panes / Pastas
|
5 / 40 / 74
|
88
|
Cocido
|
Mieles,
siropes, mermeladas
|
18
|
95
- 100
|
Cocido
|
Manteca, Margarina, mayonesa
|
15 |
0 |
Cocido |
| Huevos |
64 - 74 |
3 - 13 |
Cocido |
Lácteos fluidos
|
85
- 88
|
40
- 53
|
Cocido
|
| Quesos |
30
- 75 |
0 - 45
|
Cocido |
| Carnes
rojas, aves, pescados, embutidos |
32 - 77 |
0 |
Cocido |
Aún cuando las hojas verdes
tienen bajo porcentaje de hidratos de carbono asimilables, estamos
hablando de un porcentaje basado en sólo el 10% del peso total, ya que
son muy ricas en agua y en fibra, Su porcentaje en grasas y proteínas
es
menor al 10% por lo que no nos desbalancean el criterio de 80% hidratos
de
carbono. A la vez, las fibras, aunque nutricionalmente las excluimos de
los hidratos de carbono (porque no las digerimos... en nosotr@s cumplen
la indispensable función de escoba), químicamente lo son. Por lo que,
tanto literal como funcionalmente quedan
incluidas dentro de los tres parámetros de la Dieta 803.
Las bebidas ligeramente
fermentadas, tienen muy baja concentración alcohólica, alto potencial
probiótico y enzimático; son remineralizantes; aportan vitaminas y antioxidantes (rejuvelak, té de kombucha, kéfir de agua,
chichas...)
Los
germinados largos, de
una semana, son más parecidos a verduras que a semillas y quedarían
cómodamente incluidos. Ahora, los germinados incipientes son alimentos
concentrados. Además cabe hacer distinción entre cereales, legumbres y
semillas oleaginosas. Los cereales entrarán más cómodamente en la
proporción de carbohidratos, sin embargo por su potencial mucogénico es
conveniente consumirlos cómo brotes largos o en forma de pasto. A su vez, las
legumbres, por su elevada proporción de proteínas y antinutrientes que
se inhiben con calor o con un proceso completo de germinación, es
conveniente, también, consumirlas sólo cómo brotes largos y en acotada proporción.
El porcentaje de azúcares
en las leches vegetales dependerá de la semilla con la que estén
hechas. Podemos consumir las que gustemos, balanceando la cantidad teniendo en cuenta las proporciones de proteína y grasa que nos aportan a la dieta..
La miel de abejas no
es un alimento compasivo. Si en tu transición hacia mayor compasión la
seguís incluyendo, mi consejo es que reduzcas su consumo y busques una
de producción artesanal donde no les quiten, a las abejas, toda la
producción, alimentándolas luego con azúcar, donde no usen venenos para combatir plagas
ni ácidos para ahuyentar a las abejas, donde no extraigan veneno de
abeja ya que requiere matarlas, donde no maten a las
reinas para sustituirlas cada uno o dos años para evitar fluctuaciones en la producción. Los establecimientos industriales se usan temperaturas por encima de los 80ºC. Calentar la
miel para envasarla es también una práctica frecuente en productores
artesanales, para ello emplean temperaturas difícilmente menores a
50ºC. De los endulzantes vegetales sólo el agave, el jugo de caña
prensado en el momento y la estevia son comercializados crudos.
El balance de porcentajes 803 refiere tanto la proporción a lo largo del
día, como a la composición de una comida o de cada alimento en sí
mismo. Lo deseable es minimizar las fluctuaciones, es decir
establecernos dentro de los tres parámetros o cerca la mayor parte del
tiempo, en lugar de compensar con una cena de jugos o de sólo agua
porque nos atracamos al mediodía.
Lo ideal, por lo tanto, es basar nuestra alimentación en frutas y verduras, añadiendo con libertad bebidas ligeramente fermentadas,
con lo
que
estaremos holgadamente dentro de los tres parámetros. Eso nos da,
además, un margen para agregar a la dieta algunos germinados, algún
puñado de frutos secos o leches vegetales, alimentos
fermentados
y algún deshidratado de cuando en vez. De ese modo obtendremos una
nutrición y tránsito intestinal excelentes.
La flexibilidad que permite el criterio basado en porcentajes, nos
da las pautas para compensar pequeñas desviaciones o descarrilamientos
completos que pudiéramos cometer con nuestra alimentación. Vivimos un
tiempo de transición y la mayoría de las personas está sintiendo la
necesidad de modificar sus hábitos hacia una dieta y forma de vida
saludable. Es común que tomemos conocimiento de corrientes o estilos de
vida con los sentimos gran afinidad y se transformen rápidamente en
nuestra alimentación ideal, la que difiere en mayor o menor medida, al
menos por un tiempo, de la que de hecho conseguimos llevar a la
practica.
De ese modo, podemos, si comimos una comida concentrada, es decir con
poca agua o todo cocido o mucha proteína o mucha grasa, hacer la
siguiente comida sólo de verduras o sólo de frutas e incluso saltear
una comida (¡no al sartén; me refiero a ayunar!) y tomar sólo líquidos o
agua hasta liberar el canal digestivo.
Si vamos a incluir alimentos concentrados es mejor hacerlo al final del
día, en una cena temprana en la noche o al caer la tarde, dejando un
mínimo de 3 o 4 horas de digestión antes de acostarnos. De este modo
ingeriremos, al empezar el día, jugos de frutas, de hojas verdes o
incluso una leche vegetal, luego frutas, más tarde ensaladas y
para finalizar el día algún deshidratado acompañado de vegetales o una
ensalada con palta por ejemplo. Así los alimentos más rápidos van
primero y los más densos y lentos, tendrán las horas
antes de acostarnos y todas las de descanso para completar su digestión
sin interferencia.
Otra idea para balancear un plato de transición es comernos una ensalada "sintomática" acompañada de un cereal integral cocido. La ensalada sintomática es una ensalada sin tomate ^'^; es mi regla
mnemotécnica para recordarte que el tomate no combina bien con las féculas
y tampoco con las proteínas. Es importante que en la transición y al
hacer mezclas vayas aprendiendo y teniendo en cuenta las reglas de la
trofología (ver capítulo "Trofología").
Cuando lleves una alimentación de transición o cuando balancees tu Dieta 803
con mucha fluctuación, por ejemplo entrando en los parámetros recién a lo
largo de toda una semana, pasando días a pura ensalada o a pura fruta,
alternados con días de cocidos o alimentos concentrados o cuando compensás la
ingesta de alimentos concentrados bebiendo líquidos, es imprescindible que tengas en cuenta que estos deben ir alejados de las comidas. Por ejemplo si comés un paquete de galletitas de 1/4 Kg, deberías tomar un litro de agua, mate, té o jugo. Para no entorpecer la digestión, los líquidos deben ser ingeridos, como mínimo,
media hora antes y/o dos horas después de cada comida.
La Dieta 803
desteje los conceptos básicos de lo que llamo la Alimentación Original
Humana (ver capítulo del mismo nombre), es decir la alimentación más
energizante, vitalizante y depurativa que podamos llevar. Y te permite
gestionar tu alimentación
con los alimentos que solías comer, entendiendo como combinarlos y en
qué proporciones, e ir modificando tus hábitos a medida que vas
aprendiendo nuevas preparaciones de Alimentación Viva.
Sincronización galáctica: 803 da
512000. Estamos a las puertas del fin de la Era profetizado por los
Mayas Galácticos para el 21 de diciembre de 2012. Pasaremos de la Era
de Pisis a la de Acuario. Es lo que la Astronomía moderna llama la
presesión de los equinoccios y sucede cada 5120 años! Entonces la Dieta
803,
al ser múltiplo de 5120, representa místicamente un fractal Galáctico
tan trascendente para nosotr@s en este momento de la historia de la
humanidad. ¡1000 Eras de evolución para la herman·humani·dad!
La Dieta 803, con su criterio de 80% o más de agua, incluye también el camino a la sutilización. Es tiempo de trabajar
concienzudamente con sinceridad desde nuestro particular estado de
evolución y no saltarnos pasos, pero es importante destapar nuevos
paradigmas y desarrollar la conciencia cuántica teniendo conocimiento
de que hoy en día y siempre han habido personas que viven sin comer;
algun@s tomando jugos, otr@s sólo agua y otr@s ni si quiera eso!
Espero de corazón que la Dieta 803 te ayude en tu camino de sanación y ascensión de conciencia ♥
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Nendodango Medicinal
La fangoterapia interna, o ingestión
de arcilla, aporta vitamina B12, minerales, equilibra la flora
intestinal, es desparasitante, antimicrobiana, cicatrizante,
alcalinizante, desinflamante y tiene gran capacidad de absorber toxinas.
Una manera cómoda es con el Nendodango Medicinal, un invento mío que
versiona las bolitas de arcilla y semillas usadas para sembrar al voleo
en la agricultura natural, diseñadas por Masanobu Fukuoka.
Podemos simplemente hacer bolitas de
arcilla (sirve cualquier tierra, incluso la de una maceta) y tragarnos
una o dos por día a modo de píldoras naturales o prepararlas agregando
hierbas y semillas depurativas.
En
un recipiente mezclamos tierra y agua, formando barro, al que agregamos
las hierbas y/o semillas molidas para la acción terapéutica que
deseamos enfatizar.
Ya que tod@s padecemos, lo sepamos o no, de diferentes parasitosis,
como receta para un Nendodango Medicinal beneficioso para tod@s
incluiría vermífugos (para eliminar parásitos) y antifúngicos (para
eliminar hongos).
Podemos agregar una combinación de las siguientes sustancias naturales:
Orégano, uña de gato, cola de caballo, sangre de dragón, lapacho,
pimienta de cayena, estragón, clavo, canela, vara de oro, perejil,
caléndula, lavanda, manzanilla, aloe vera, ajo, menta, verdolaga,
diente de león, cardamomo...
Semillas de: zapallo, papaya, pomelo, cardo mariano, damasco, hinojo, graviola...
Aceite esencial de árbol de té...
También agrego a la mezcla unas cucharadas de aceite de ricino para
estimular el movimiento peristáltico y la limpieza intestinal.
Podemos potenciar el efecto positivo sobre la flora intestinal,
hidratando la mezcla con alguna bebida fermentada como rejuvelak o té
de kombucha.
Una vez obtenida la mezcla se arman
las bolitas con las manos, de un tamaño que permita tragarlas, digamos
1 cm y se dejan secar al sol.
Una vez que estén completamente secas, las podremos guardar en un frasco.
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Paradoja energética

En aras de
emprender el camino de sanación debemos tener en cuenta la paradoja energética
del proceso de desintoxicación, del rédito energético metabólico y de la
fortaleza de salud vs sensibilidad.
Un cuerpo
tóxico es igual que un pensador patas para arriba, entenderá justo al revés las
señales de su cuerpo. Vivimos en el reino del revés; hemos diseñado con gran
esfuerzo toda una compleja maquinaria y red de sistemas y normas que pretendían
proporcionarnos confort pero nos mantienen enferm@s e infelices al alejarnos de
nuestro hogar la naturaleza.
Cuando
pasamos horas sin comer experimentamos baja energía. Cuando comemos, la energía
sube pero, esa energía ¿es la energía que nos proporciona el alimento que
acabamos de ingerir? La respuesta es no; es energía potencial que el organismo
libera como respuesta al alimento. Incluso la comida más simple necesitará
pasar media hora en el estómago para luego seguir curso por los intestinos,
hasta pasar al torrente sanguíneo hacia el metabolismo celular. Con todo
pasaran varias horas hasta obtener energía de lo que comimos. Cuanto más
complejo y tóxico el alimento, más tiempo tardará en metabolizarse y con suerte
obtenerse energía de él, sin embargo es cuando más rápido experimentamos el
subidón de energía. Mientras que cuanto más fisiológico y simple el alimento no
solo no nos repone las fuerzas sino que incluso podemos sentirnos mal. ¿Por
qué? Cuando ayunamos no nos sentimos mal por falta de nutrientes sino por el
proceso de desintoxicación. Cuando el cuerpo está cargado de toxinas, bastan
unas pocas horas sin comer para que los órganos comiencen a verter toxinas en
la sangre para ser eliminadas, eso produce todo tipo de malestares, dolores de
cabeza, mareos, etc. Lo mismo sucede cuando comemos “demasiado sano”, ya que la
comida natural, vegana y cruda, se digiere rápido y deja resto al organismo
para afrontar tareas pendientes. Dado que venimos desde la infancia ingiriendo
alimentos tóxicos sistemáticamente sin dejar respiro, el organismo tiene tareas
de limpieza postergadas de larga data.
Un caballo
cansado, sediento y hambriento, caminará lento. Si recibe agua y comida, luego
de un descanso recompondrá sus fuerzas y volverá al trote. La misma reacción,
incluso aparentemente más efectiva, ya que será inmediata y gratis, obtendremos
dándole un latigazo; con la única desventaja que iremos diezmando la vitalidad
y salud del animal. El alimento cocido, de origen animal y refinado es un
latigazo que recibe el/la human@ civilizad@ a toda hora y en todo lugar durante
su corta y angustiosa vida. Otros latigazos son las gaseosas, el té, mate, café
y los azotes más fuertes y de efecto más veloz son el tabaco, el alcohol, las
drogas ilegales y los fármacos.
La paradoja
de la fortaleza vs sensibilidad de la salud es que en el estado tóxico, los
intestinos están revestidos de mucosa que impiden absorber nutrientes pero
también disminuyen la absorción de venenos provenientes de la mala alimentación
y el uso de drogas legales o ilegales. También se encuentra en estado de
constipación en sentido amplio que incluye la constipación histológica, todo lo
cual ralentiza la respuesta inmunológica. Por lo que se observa que una persona
sana puede manifestar rápidamente síntomas de enfermedad frente a un alimento
nocivo o un químico pero también curarse rápido y completamente. Mientras que a
una persona tóxica se la considera de salud fuerte porque no genera reacción
ante las mismas causas pero cuando enferma lo hace gravemente y sus patologías
son resistentes a los tratamientos.
En el
extremo de la paradoja está el cese de los síntomas en respuesta a fármacos y
la debilidad extrema que se puede experimentar con un ayuno. El cuerpo detiene
la curación porque debe atender un peligro mayor, el fármaco, que tapa el
problema que seguirá causando estragos cada vez mayores, rebrotando una y otra
vez. El ayuno, en cambio, es someterse voluntariamente a unos días de debilidad
controlada mientras se permite al cuerpo sanar efectiva y completamente. El
sufrimiento está siempre asociado a la ignorancia, por lo que estar en la cama
de un hospital sin saber lo que nos pasa y cual será nuestro destino es una
penuria a años luz de tomarnos unas vacaciones de ayuno mientras el cuerpo
realiza limpieza profunda y restituye la salud.
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Yin yang nutricional:
4 grupos de
alimentos en un criterio fisiológico de proporción.
Frutas y
hortalizas no feculentas.
Verduras de
hoja verde.
Frutos
secos, semillas oleaginosas y brotes de cereales y legumbres.
Alimentos
medicinales tal como maca, espirulina, goji, algas, hongos, hierbas
medicinales, rejuvelak, pasto de trigo, kombucha, kéfir, etc.

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Camino verde:
Programa corto de desintoxicación:
Cada Fase dura un día, siguiendo el orden inverso, iniciando desde la Fase F hasta la Fase A, luego agregar un día de Fase Cero.
Programa largo de restitución de la salud:
Pasar una semana en cada fase, iniciando desde la Fase A hasta la Fase F, seguir así hasta la curación.
Luego agregar frutas y seguir una dieta vegana, cruda y fisiológica
(baja en grasas, baja en proteínas y alta en alimentos acuosos), es
decir la Dieta 803.
Fase Cero: Ingerir sólo agua y realizar lavaje intestinal diario.
Fase A: jugos filtrados de hojas verdes, ilimitado.
Fase B: licuados de hojas verdes (con pulpa), ilimitado.
Fase C: ensaladas de hojas verdes, ilimitado.
Fase D: ensaladas de hojas
verdes + hortalizas no feculentas ni dulces (remolacha, zanahoria,
papa, batata, zapallo, anco, mandioca, etc), pudiendo agregar también
algas y flores comestibles, ilimitado.
Fase E: ensaladas de la 4ª
semana + semillas oleaginosas (lino, chía, amapola, sésamo, girasol,
semilla de zapallo) y frutos secos exeptuando maní, pistacho, castaña
de castaño y castaña de cajú, en proporción de un pocillo de semillas o
frutos secos por una ensaladera de verdura; ilimitado en esa
proporción, si querés otra porción de semillas o frutos secos tenés q
comer otra ensaladera de verdura. Todas las semillas y frutos conviene
hidratarlos, mejor aún activarlos, mejor aún germinarlos.
Fase F: igual a la anterior +
brotes de legumbres (alfalfa, fenogreco, mung, lenteja, aduki, también
quínua, amaranto mijo, alpiste...) una especie por vez, agregando otro
pocillo por ensaladera, ilimitado en esa proporción.
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Viaje
G·Astronómico al despertar
Un
poco porque muchas veces me preguntan “¿Cómo empezaste?”, por el valor
testimonial y porque pudiera ayudar a algun@s a evaluar sus inquietudes y a dar
sus primeros pasos, contaré en este capítulo, la crónica de la evolución de mis
hábitos dietéticos. Comienza a mis 12 años, allá por el año ’89. En mi
cumpleaños anterior, a mis 11, me regalaron el libro: “50 cosas que los niños
pueden hacer para salvar la Tierra”, respondiendo a mi interés por entenderlo todo,
mi amor por la naturaleza y sobretodo mi “locura” por los animales. Desde
entonces pondría en práctica tantos consejos como pudiera, de ese y otros
libros, así como ideas mías, y comenzaría mi actividad “mesiánica” intentando
generar conciencia y cambios en las personas de mi entorno. “No tires papeles
al piso”, “cerrá la canilla cuando enjabonás los platos”, “no usen servilletas
que están hechas con árboles”, decía a todo el mundo, todo el tiempo. Mis
compañeritos de la escuela hacían bollos o avioncitos con las servilletas
limpias y las lanzaban al suelo en franco desplante y desinterés. Sentirme
incomprendido pasó a ser corriente, aunque sólo ponía de manifiesto un sentirme
diferente desde siempre (creo que eso internamente lo sentimos tod@s y quizás
la diferencia radicara solamente en que nunca me esforcé por ocultarlo,
pretendiendo camuflarme con la masa o pertenecer a costa de adoptar formas de
comportamiento no nacidas genuinamente de mis convicciones). Quizás la
frustración de no encontrar apoyo en familiares o amig@s hizo que me enfocara
en cambiar yo y, conforme los nuevos hábitos se establecían, generaban
motivación para seguir cambiando.
Mi
abuela me preparaba (y yo comía con gran placer) dos “churrascos” (mutilaciones
de vaca) con dos huevos (de gallina) fritos, todos los mediodías al llegar de
la escuela. Me encantaba también el “pollo” (mutilaciones de gallina). Las
verduras no me gustaban, porque “no tienen gusto a nada”, decía. Jamás me gustó
el “pescado” (cadáver de pez), aborrecía su olor. En cambio amaba las frutas,
la papa y el maíz; comía tomate, zanahoria, zapallo y no mucho más. Amaba las
pastas, la sopa de remolacha con tantos fideos “semilla de melón” o
“municiones” que la cuchara quedaba parada... y los lácteos... el queso
rallado, por el cual peleaba con mi hermana, y otros quesos, yogures,
manteca... y el dulce de leche!
Mi
hermana sufría constipación crónica al igual que mi madre. Solíamos ir al baño
junt@s; ella defecaba pelotitas cómo chivo, sentada en el bidet. Mi padre,
amante de la carne, el queso y el vino tinto, la experimentaba cómo su opuesto
aparente, la diarrea, que muchas veces es un intento del cuerpo de barrer algo,
no infrecuentemente fecalomas de constipación; si no comía carne sentía que no
había comido. Ningún fármaco ni tratamiento médico resolvía sus problemas y los
caminos nos llevaron a realizar, a mis 4 años de edad, una “internación
macrobiótica” de una semana, con una familia que enseñaba esa alimentación y
ofrecía ese servicio. De esa experiencia quedaron marcas indelebles; recordadas
y comentadas por años. Enseñanzas como que con esa dieta la caca era dorada y
sin olor; que quienes las seguían lograban a edad avanzada una tercera
dentición; que la hijita del matrimonio andaba en ojotas sin medias y en manga
corta en pleno invierno; que se bañaban con agua fría y nunca se resfriaban,
entre otras. La anécdota más significativa era que los trastornos intestinales
de mi familia se habían resuelto y no habían regresado por largo tiempo.
Duraron, vale decir, hasta que perdimos completamente los hábitos adquiridos en
dicha experiencia.
En
lo que a mí respecta, conocí, y empecé a amar desde ese momento, el arroz
yamaní y la salsa de soja. Comprábamos de vez en cuando en la tienda de Granix,
el emprendimiento de mis herman@s Adventistas del 7º día, a quienes envío un
pulso de evolución y ofrezco talleres gratuitos de alimentación y salud para
sus iglesias y comunidades, ya que siguen apegados (pegados) a los lácteos,
causando explotación animal y deterioro de la salud y potencial humanos. En
aquella época, sólo se conseguían sus productos en sus propias tiendas y las
Frutigran, unas galletas dulces en forma de flor, que rompía separándola en las
pelotitas que la formaban, eran una especie de aserrín prensado, cargadísimas
de fibra burda, por lo que asumo eran verdaderamente integrales... y
exquisitas. Ahora que se hicieron masivos y sus productos se pueden encontrar
en supermercados por todo el país y el exterior, ya nada hacen con harina
integral; ahora usan harina refinada reconstituía con salvado. Aunque siguen
ofreciendo algunas de las pocas opciones aceptables para vegan@s y
vegetarian@s.
Mi
padre había elegido mucho antes de mi nacimiento, el camino de la diabetes. Ya
separado de mi madre, gran parte de su relación era ‘pre’ y “ocuparse” en
exceso, de nuestra salud, educación y deporte. Emparchando materialmente su
dificultad en dar y recibir cariño, causa emocional de la diabetes. En su
condicionado permiso de brindarse cariño, a través de atender su enfermedad,
inició un curso de nutrición, donde se enteró de los ingredientes que contenía
la llamada comida chatarra. En la cultura culinaria de mi casa había algunas
“cosas” que jamás probé; más que comida las consideraba abominaciones salidas
de películas de terror. Las que recuerdo ahora son, anchoas, mondongo (estómago
de vaca) y bofe (pulmón de vaca), éste último lo compraba mi abuela para los
gatos del barrio; la llamaban “La loca de los gatos”. Cada día les llevaba
comida y se entretejían a sus pasos docenas de felinos que devoraban content@s
esos tejidos informes llenos de estructuras tubulares y membranosas :S. Cuando
mi padre me contó que las salchichas estaban hechas de eso, automáticamente
decidí que no volvería a comerlas. También me contó con que se hacían las
hamburguesas (lista de aberraciones que un@ no imagina formando parte de su
plato de comida) y, así mismo, decidí no volver a comerlas. Por un corto tiempo
me hice las hamburguesas de forma casera con “carne picada”, es decir de cadáveres
de vacas finamente descuartizados.
- Veía un
mundo patas para arriba, comandado por adult@s inconcientes; un desfile de
tullid@s, en franca dirección hacia el barranco. Concluí que necesitaba
una salud fuerte y una vida larga para, primero pensar cómo y luego hacer
algo para remediar el asunto.
- Mi
querida abuela, mi pinche tirana,
fue un gran motor para mi evolución; daba a escondidas dinero, golosinas y
gaseosa a mi hermana. De algún modo decidí que podía vivir sin eso, que
además parecía ser parte del problema. También me criticaba por comer
mucho. Desde la identificación tomé su aversión a l@s médic@s y por
competencia me contagié su amor al deporte.
- Mis
artistas favorit@s eran Michael Jackson, de quien se sabía era vegetariano
y Xuxa, que en su programa de TV, decía que no comía carne roja.
- Había en
la biblioteca un libro de macrobiótica, resabio de aquella experiencia
familiar a mis 4 años y pequeños libritos de recetas (lacto) vegetarianas
de mis herman@s Hare Krishna ...a quienes también envié siempre mi pulso
de evolución y la gracia de la conciencia ha permitido, recientemente, el
suceso histórico de que aceptaran mi servicio de brindarles cursos de Alimentación
Viva (vegana y cruda).
Metamos
todas esas circunstancias en la licuadora y el resultado fue que a mis 12 años
decidí no comer más carnes rojas, decidí que tampoco comería fritos, enlatados,
golosinas y tortas, entre otras cosas. Decidí que no tomaría más gaseosas y que
no consumiría alcohol, tabaco ni drogas. Decidí que no manejaría un auto hasta
que fueran ecológicos y adopté por criterio ecologista, un voto de pobreza que
nunca abandoné; usando ropa heredada y desechando el interés por todo tipo de
consumismo, incluso prescindía de comprarme helados! Mi padre cambió la
mensualidad por reintegrarnos el dinero cuando le hacíamos “las cuentitas”, de
ese modo generaba excusa para que fuéramos a visitarlo más seguido: detestaba
eso. No me gustaba nada esa forma de relacionarse a través del dinero; otra
razón por la que procuraba gastar lo menos posible. Sólo iba cuando no tenía ni
para el colectivo y ya ni recordaba en qué había gastado, entonces sólo ponía
la cuota del club y los viáticos para ir al colegio y no mucho más. Intentaba
arreglármelas siempre solo. Eso sembró mi gen investigador autodidacta,
desarrollando capacidades de todo tipo. Por otra parte, la necesidad de
responder a los cuestionamientos dietéticos hizo que me volcara al estudio e
investigación de la medicina natural y la nutrición desde tan temprana edad.
Desde
preadolescente comencé a trabajar y todo lo ahorraba pensando en que lo usaría
algún día para algo importante, en “cambiar el Mundo” y, recién ahora encuentro
como destino de ese dinero los proyectos de Arcoiris Universal.
Concluyamos
entonces que mi primer paso fue procurando potenciar mi salud para poder
trabajar por la ecología, sin la remota idea de la vinculación directa de la
dieta cárnico láctica cómo principal causa de destrucción ambiental.
El
siguiente paso lo dio mi cuerpo y yo lo seguí. Conforme mi organismo se fue
purificando, también se agudizaron mis sentidos y a los 16 años un día “pateé
el tablero”. Era común oír, en la mesa, frases como “dejále el pollito que es
para Ariel”... sin embargo hacía unos días que venía sintiéndole olor y sabor a
podrido. Pensaba que mi abuela se habría vuelto senil y estaría comprando “alimento”
en mal estado, pero tod@s comían a gusto, entonces no decía nada y aguantaba,
pero volvía a suceder una y otra vez. Un día me levanté de la mesa vociferando:
“Esto es un asco, tiene olor y sabor a podrido, yo no como más!” Me miraron anonadados
y siguieron comiendo.
De
aquí en más se intensificó la demanda de mi entorno por respuestas... sobre mis
motivos, sobre mis fuentes de proteínas e hierro, etc, a la par que creció mi
propio interés por estudiar e investigar la nutrición y medicina naturales. Por
dos años me auto impuse comer peces, aunque sólo era muy de vez en cuando y,
recién a los 18 años, en el ’96, decidí hacerme vegetariano.
Ese
año fue un punto de inflexión en mi vida, mi pelo pasó de llegar a la cintura a
estar pelado o rapado hasta el día de hoy. Dejé gimnasia artística, que había
practicado por 10 años e inicié gongfu, taijiquan, yoga y meditación.
Mi
dieta especial no sólo no me restó potencial, sino que fui el primero de mi
generación; en poco tiempo entrenaría en dos escuelas a la vez, sumado a mi
entrenamiento personal y una clase que daba, incluso los domingos, para mis
compañer@s. En tres años abriría mi propia escuela y en el mismo año, el ’99
saldría Campeón Sudamericano de Kungfu en Punta del Este, Uruguay.
El
vegetarianismo se había vuelto identidad y prédica constante; constituía la
parte central de la filosofía que enseñaba a mis estudiantes. Entendiendo
además que si por cada kilo de carne se desperdician 20.000 litros de agua
(abstenerse de comer un sólo kilo de carne equivale a dejar la canilla goteando
por un año entero!), que cada año, cada vegetarian@ salva 95 vidas y 4.000 m2
de selva y que el 50% del alimento que producimos alimenta el ganado, resulta
claro que el cambio en la dieta es la clave del accionar ecologista.
Vale
decir que no conocía a ningún/a vegetarian@ y jamás había oído siquiera la
palabra vegan@ o veganismo.
También
en ’99 inicié la web www.dragonecologista.com.ar con intención de difundir
ecología y vegetarianismo. Recién empezaba la expansión masiva de Internet. Por
esos años, me invitaron a participar de Veganismo en Yahoo Groups, una lista de
correo muy activa de la que casi no llegaba a ponerme al día. Por 3 meses sólo
leí y reflexioné, luego empecé a participar activamente de los largos debates
que ahí se sucedían. Tal es la ignorancia general sobre salud, ecología y
ética, que mi ingenuo “interés” radicaba solamente en que vegano es más corto
que vegetariano y usa el sonido suave de la letra ge. Afortunadamente tuve
tiempo de erradicar mis dudas respecto a la viabilidad nutricional de la dieta
vegana, respecto a proteínas, calcio, hierro y vitamina B12, antes de que me
invitaran a una jornada de Ánima, una organización animalista abolicionista, en
2003, donde hubo algunas conferencias y se proyectó un documental que mostraba el
“proceso” de obtención de huevos y leche... terminaba con la imagen de una
comida no compasiva y la frase “aún tienes apetito”? Mi consternación fue
enorme; mi llanto era desgarrador ¡y egoísta! Había estado taladrando las
cabezas por años con la compasión, mientras ignoraba el terrible sufrimiento
que aún causaba con mis hábitos. Mi necesidad de contención me llevó, tras una
larga caminata, a casa de mi madre. Mi mente estaba en blanco y comí sin pensar
pero en absoluta presencia, la pizza con queso que me preparó, contrastando con
su comida con carne. Regresé a casa en silencio. Al levantarme preparé, antes
de salir para la universidad, mi habitual desayuno de frutas, cereales, frutos
secos, frutos pasos y lech... ¿? sin siquiera llegar a formularme la pregunta “¿y
ahora qué le pongo?” cerré la heladera, exprimí jugo de naranja y lo eché sobre
el plato... ¡exquicito! ...Así eché la leche!
Recuerdo
que subí a mi pieza, plato en mano. Mientras reposaba mis antebrazos en la
baranda del balcón que daba al jardín y comía, aún sin mente. Frente a mí, en
medio del jardín se levantaba el árbol
del cielo que había podado intentando se recobrara de la anegación, por la
elevación de la napa freática, que le tenía ya casi seco. La última rama,
cortada horizontalmente, era un perfecto helipuerto para aves. En ese momento,
en aquella mañana de cielo despejado... celeste, verde y tranquilidad, ahí
mismo se posó un zorzal; nos miramos... (piiiiiii... instante eterno,
actualización cuántica) en mi cabeza surgió un pensamiento “Ahora sí hermano
dejé de joderte la vida (de matar, dañar, usar a los animales)!” y mi corazón
estalló de felicidad!
En
2003 terminé de cursar mi carrera e inicié por 4 años el estudio del idioma
chino.
En
un viaje a Mar del Plata, en invierno de 2004, conocí a un profesor de aikido,
yogui, ayunador... fui invitado especial a su clase. Al terminar, nos sentamos
a conversar en medio del tatami. Me contaría que llevaba seis días de ayuno, lo
que me sorprendió mucho, pues yo había probado un proceso de dos días, comiendo
sólo cuatro manzanas al día y había sufrido mucha debilidad y cansancio. Al
contarle y preguntarle por el asunto me explicó que la debilidad se debe al
proceso de desintoxicación y no a la falta de alimentos. Me contó que había
practicado un ayuno de 46 días, con lavaje intestinal diario y hasta finalizada
la segunda semana había seguido sacando restos de la capa de mucosa tóxica que
recubre los intestinos. Las personas que han llevado una dieta convencional con
lácteos y harinas refinadas sobre todo, pero también de carnes, contribuyen a
formar una flora patógena, proliferación de parásitos y acumulación de mucosa
que tapona la vellosidad intestinal impidiendo que absorbamos nutrientes. A la
larga se forma una costra dura y permanente. Era menester entonces abandonar la
ingesta de (carnes, lácteos y) harinas; pero no alcanzaba con eso. Tarde o
temprano, si se quería recobrar la salud original, era necesario un largo ayuno
o el atajo de la llamada terapia colónica, una terapia de enemas de agua que
alcanza a lavar el intestino grueso completo.
Esa
misma tarde abandoné las harinas refinadas y comencé a estudiar el tema y a
diseminar la información. Regresé a Buenos Aires con la buena nueva y con el
medio paquete de galletitas que comía aquella tarde antes de la clase. Lo
regalé por ahí y no volví a comprar alimento-pegamento.
Al
tiempo luego de varios ayunos cortos y de un intento de realizar el lavaje
intestinal de forma casera, decidí acudir a una clínica de terapia colónica. La
sensación fue de liviandad y limpieza total. Sentí que era algo muy poderoso
para transmitir; tanto que adquirí un par de libros sobre la técnica, uno para
la biblioteca de mi escuela y otro para regalar.
Por
ese tiempo venía comiendo mucha fruta, ensaladas y arroz yamaní cocido.
En
2005 me mudé de casa y abrí mi empresa Vegan MacGyver Servicios.
En
2008 comencé a recolectar mis alimentos o mendigarlos, procurando vivir sin
dinero. En diciembre de ese año, participé de un encuentro de crudivorismo en
las sierras de Córdoba, Argentina, dando conferencia y clases de taijiquan; a
mi regreso pasé 3 meses 100% con alimentos vivos, o sea veganos y crudos, con
lo que experimenté 200% de energía. Una total restitución de la vitalidad
original o incluso más!... pero mi viaje no terminó ahí...
¿Por
qué no vivimos tod@s al 200%? Nuestras células saben, nuestro cuerpo sabe, todo
nuestro ser sabe exactamente y en todo momento cual es su alimento ideal, cual
es su expresión necesaria, su necesidad de movimiento, la acción compensatoria
para equilibrar cualquier estado de enfermedad... si es ayunar, si es comer
tierra, si es tomar sol, si beber mucha agua, lo que sea. Así funciona toda la
naturaleza sin mente, sin ego, sin caprichos. Así funcionamos también l@s
human@s en los períodos sin mente, sin ego, sin caprichos, que son cuando somos
niñ@s, o ancian@s seniles, o con muy poco desarrollo del hemisferio racional o
sabi@s.
¿Por
qué me bajé?
Vivir
sustentado por la providencia por primera vez en mi vida, me recordó la
libertad de la naturaleza, estalló un paraíso en mi corazón. Me llené de
gratitud y más ganas que nunca de sembrar un mundo de amor. En pocos meses dejé
de estudiar chino y cerré mi empresa de servicios. Vivir sin dinero y sin
necesidades me hizo reevaluar el servicio que estaba dando. Comencé a vivir sin
tiempo, sin horarios... pronto me empezó a pesar mucho tener que ir a dar
clases, aún cuando para ese entonces sólo daba tres horas, tres días a la
semana, sentía fervor por expandir la conciencia y sembrar un mundo sin dinero,
sembrar salud, salir a peregrinar y dar talleres de Alimentación Viva... por lo
que finalmente también cerré mi escuela de artes marciales, ...aunque el cambio
no fue cosa fácil...
No
hay canales de acción en nuestra sociedad para seres al 200%...
Afronté
un cambio radical, más radical que nunca antes y sin referentes; pasé
frustraciones, varios intentos fallidos de abrir un centro cultural,
confrontaciones familiares y hasta perdí relaciones con personas queridas...
pero la conciencia es primero. No encontraba resonancia para dar forma a las
ideas que me venían, ni un canal de acción solitaria, ni armonía en tanta
inacción. Lo veía tan fácil para mí, pero no encontraba la forma de transmitir y
contagiar y me encontraba con muchos “quiero pero no puedo”, tanto referidos a
la alimentación y salud como al desapego.
Finalmente
un juego de factores desencadenó el siguiente capítulo en mi vida...
Quería
fuertemente entender cómo había llegado hasta acá, tomar perspectiva y
encontrar las piezas necesarias para trazar un puente para las demás personas y
también, inconcientemente, quería integrar y entender el “quiero pero no puedo”
que nunca había sentido en relación con la comida. Sentía mucha falta de
estímulos ya que nada de lo viejo me interesaba, no buscaba sexo, ni poder, ni
consumo, ni dinero, ni fama, ni el deporte ya me motivaba. Ni arte o
entretenimiento alguno me atraía ¡habiendo un mundo por sanar! Tenía salud,
alegría y mucha energía y no sabía qué hacer. Todo eso me llevó a una ruptura
de paradigmas y diques que devino en una peligrosa enfermedad. Con acceso a
alimentos de todo tipo, ya por fuera del circuito económico, comencé a probar
cosas que no había comido por décadas como panificados refinados, dulces y
lácteos; sin darme cuenta empecé a deteriorar mi salud, hasta que con una
panzada de tortas de chocolate y alfajores (descartados por torcidos o
aplastados, de la fábrica de un@s amig@s a quienes pulso un viraje de
rentabilidad a conciencia), intoxiqué mi hígado. En medio de eso, tuve un
episodio emocional de frustración que me generó un bajón energético y debí
pasar un día en cama. Luego la ansiedad y parasitosis me llevó a una compulsión
por la comida, incluidos alimentos nocivos adictivos.
Mi
estados emocionales comenzaron a ensombrecerse y mi energía vital a bajar más y
más. Hasta el punto de, cuando me dirigía a dar clases, tener que sentarme a descansar
4 veces en el trayecto de las 3 cuadras que separan mi casa de la escuela.
Otra
vez tuve un nuevo estímulo para profundizar mis estudios e investigación médica
intentando sanar lo que la medicina alopática considera incurable y parecía ser
la pandemia de la sociedad moderna: Candidiasis Crónica Sisitémica.
El
camino sigue, seguime en el próximo capítulo sobre candidiasis...
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