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Hola Viajer@ :) Soy Inti Ari Sol Lunar. Te comparto mis vislumbres, mis ideas, mí filosofía, mí ser. Los cuales son mí forma de vida y mí deseo de paz y bienaventuranza para todos los seres. Podés difundirlos, copiarlos, transcribirlos, imprimirlos... Si querés citar la fuente y citarme cómo autor o si prefirís no, está bien. A mí ego, que es la disfunción de la mente humana, podría interesarle la cita con nombre... a mí ser le da exactamente igual; lo importante es la transformación, dar caña al impulso interno de evolución. Por una humanidad inter-integrada y exter-integrada. Es decir: yo con yo, vos con vos, el con el, ella con ella, todxs con todxs quienes nos juzgamos iguales y todxs con quienes nos consideramos desiguales. Humanxs, animales, plantas, hongos, moneras, protistas, bacterias, virus, minerales, seres, dimensiones, energías. Sin juicios. Sin opinión. Todo es Uno. No Dos. Sarva Mangalam! Ir a Inicio |
Sistematizando
despertares
La
familia
es un vínculo enfermo. De esa
enfermedad está hecha la sociedad. La sociedad
es basura. La basura
está llena de comida. Y de esa
comida está hecha mi conciencia.Comer esa
comida es cómo urinoterapia. Entender a través de ver los desechos, lo
que
nadie quiere ver ni oler, a través de ver el final de la historia se
puede
dilucidar el todo. Comer “de la basura a su mesa” puede despertar la
conciencia. ¿Por qué hay que pagar para comer? Nos robaron la tierra y
ahora
nos venden la comida que nuestra tierra (de nosotrxs y de ellxs que nos
la
robaron) produjo. Bajo la absoluta mentira de que hay que trabajar muy
duro
para obtener alimento de la tierra. ¡Eso es basura! La naturaleza
siempre ha
creado sistemas más productores que l@s human@s. Los monocultivos sólo
son
ventajosos al sistema de especulación. Tengo mucho de algo entonces
puedo
negociarlo. Una sola persona libre, libre del sistema de consumo, puede
generar,
sólo de las sobras, es decir de la basura o aceptando donaciones más de
lo que
puede usar y comer. Eso significa que la escasez es mentira. Así cómo
una
persona no puede reciclar todos los tomates que encuentra en la basura
de una
verdulería, pues no los puede comer todos antes de que se pudran ni los
puede
gestionar, por límites físicos y de tiempo y energía (lavar, guardar,
cocinar,
envasar, desecar, lo que sea) Así mismo le sucede a las personas que
viven
atadas al sistema, a menudo deben tirar sus cosas porque el sistema les
vende
necesidades nuevas, o tirar comida porque se le ha echado a perder o ha
salido
de los cánones de calidad de que tienen creencia. Así mismo le sucede a
la
verdulería a mayor escala. Así les sucede a todos los eslabones de la
cadena de
especulación con los frutos de la tierra; cada vez a mayor escala. De
esa forma
tenemos productores de alimentos que tiran toneladas, camiones enteros
al mar,
para que no baje el precio en el mercado. Comer de la basura sana. Sana
la
basura mental de adherir (add-herir) a la idea de pagar para comer,
co-creando
y sosteniendo de esa forma un sistema que deja afuera a millones de
personas.
Cada segundo mueren en el Mundo 2 personas de hambre de las cuales una
es un/a
niñ@! La misma gratuidad (gratitud) que se experimenta al comer “de la
basura a
su mesa” remite a la forma en que la naturaleza nos da sustento. Un
árbol da
muchísimo más fruto que el que una persona puede comer, y lo da gratis,
sin
necesidad de riego ni poda ni fertilización ni nada! Cuando alguien
planta una
semilla cree, por quedar pegado a la tonta idea egocéntrica de su
cultura y su
historia de especie, que ese es un paso imprescindible. Es decir, cree
que
meter el dedo en la tierra o arrojar la semilla es el paso clave en la
manifestación de la vida, en la creación de alimento. La naturaleza
siempre ha
estado ahí, antes del ser humano. La naturaleza se propaga sola, se
gestiona
sola y da sustento por sí sola a todos los animales de la Tierra. Nosotr@s
l@s human@s,
no sólo gestionamos mal, creando un falso déficit de alimentos,
hambreando a
nuestr@s compañer@s de especie, sino que empobrecemos la Tierra quitando el
sustento
y hábitat a nuestr@s otr@s herman@s animales. Tod@s las personas de la sociedades modernas viven en desasosiego (de-esa-sos-ciego!), insatisfacción, falta de plenitud, ansiedad. Las enfermedades físicas y mentales son mecanismos inconcientes que búsqueda de restitución de la naturaleza. Las pocas personas que intentan escapar del sistema, porque no les cierra, es@s que son l@s más lúcid@s y fuertes, a es@s les llamamos niñ@s con síndrome de déficit atencional y entonces les mandamos a la psicopedagoga y les medicamos. Prescribimos drogas tranquilizantes a niñ@s hiperactiv@s y marginamos a l@s adolescentes en su estallido de inconformismo y les marginamos luego si no logran “insertarse (un palo en el c…) laboralmente” Y entonces estigmatizamos la pobreza y la indigencia al tiempo que vanagloriamos la ostentación y banalidad de personajes que salen en TV vistiendo pieles de animales masacrados, electrocutados por el ano o, simplemente despellejados vivos. Entonces las personas que han logrado zafar de la cinta transportadora [esa que lleva de la escolaridad al trabajo y del trabajo a la jubilación-no-jubilosa y de la jubilación a la tumba. Pasando por casamientos (en casa-miento), divorcios, cánceres, neurosis, diabetes, derrotismo, amargura crónica, enfermedades cardiovasculares y un largo etcétera] en lugar de alegrarse por evitar ser conducidxs a la máquina de picar carne de Pink Floyd, se sienten marginad@s, avergonzad@s y entonces cargan la culpa de ser l@s fracasad@s del sistema, aceptando juntar cartones o cualquier changa para costearse cualquier paliativo alterador del estado de conciencia o disimularse por algún rincón, escondiéndose. De los pocos árboles frutales de las veredas de la ciudad, los frutos caen para pudrirse en el cemento sin que nadie les coma. Mientras niñ@s piden monedas apostados por horas al lado de las boleterías del tren y adult@s caminan cientos de cuadras para juntar cartones, botellas, latas… para luego venderlos por unas monedas y con eso sentarse, al lado de l@s niñ@s de la boletería, en un bar al paso y comerse una mutilación cremada con panificado blanco industrial, generándose así los mismos cánceres que l@s ric@s que compran cadáveres de primera calidad en el super o que l@s linyeras, quienes tras responder a mis convites con: “no busco fruta, busco comida”, se acuclillan a comer destajos de una parrilla o restaurante o quienes comer carne y pan en el comedor de la iglesia que profesa amor mientras se llena de oro y pederastía. A es@s marginales no hay que darles comida buena, una oportunidad laboral y una vivienda digna, eso es darles reinserción social y, ya que la sociedad es basura, es darles basura. Es darles lo mismo que tenían antes de “caer” del sistema. Hay que enseñarles a comer frutas y vegetales de la basura, a ser libres. Y propagar la postura política que nos permita crear una masa conciente de personas que reclamemos la liberación material; la liberación de la tierra para cultivar nuestros alimentos. Hay que darles alimento espiritual! Pero ¿quién tiene tal cosa para dar? Si todo Mundo anda vagando famélico desecando su alma mientras lleva su cuerpo vestido de traje a martillarle la conciencia con su trabajo mecanizado, no-creativo, llevando una vida de plástico, dinero y caretas. Darles sociedad es darles basura, darles alimento de la basura es darles alimento espiritual, aceptación de sí, de su presente. ¿Qué hacemos guardando dinero, más que cultivar inconciencia? Negando la providencia que nos da sustento. Perpetuando la ilusión de dualidad. Por el miedo a que nos falte mañana dejamos a un/a herman@ sin comer hoy. Cuando ya no pueda trepar a la palmera, sí podré pelar el coco y preparar la comida. Así tod@s comemos siempre, siendo solidari@s. Seamos solidari@s ahora, velando por el bienestar de tod@s, ampliando nuestra conciencia. Nuestra consideración de clan de familia a la familia global. El voto de pobreza no es sólo para monjes y monjas, es para tod@s. Vivir el hoy, sin miedo, dando, compartiendo, tomando a cambio sólo de gratitud, gratitud verdadera, sin llevar registro. Inti Ari Sol Lunar.
Estás
dispuesta a sentarte a charlar con un desconocidx en la calle?
invitarle un
mate? A prestarle ayuda? Eso es “combatir” la delincuencia... ¿O estás
muy
apuradx? o con miedo? miedo a qué? A perder “tus” cosas. Ese es el
problema,
las cosas no te satisfacen, no te hacen feliz, por más y más cosas que
tengas.
Quien está en la pobreza (económica, social o cultural) también
contrajo el
mismo virus. También quiere cosas; cree que las quiere, cree que las
necesita,
cree que le completarán. Pero a diferencia de vos, no se las puede
procurar y
eso le da frustración. El problema es nuestro problema, son nuestrxs
hermanxs y
estamos llamando a la policía para que lxs apaleen por proteger
nuestras cosas!
Nos acostumbramos a ver caras de pocxs amigxs con escopeta en mano
cuidando
unos papeles pintados y unos pedacitos de metal. Dispuestxs a matar
defendiendo
dinero! Eso existe porque nosotrxs lo creamos, porque lo creemos
posible y
normal... y es perverso! es locura, locura absoluta ¡Despertemos
hermanxs de la
Tierra! Bienvenidxs a la Aldea Global! Vamos a compartir y celebrar la
vida!
(Ve-ve-ve-ve- Veganismo!! carajo!!)
Me dices que soy aburrido
Cómo olvidarlos, cómo olvidarlos?
Cómo olvidarlos, cómo olvidarlos?
no,no,no,no,
no a la carne no, no a la carne no, no a la carne no no, no,no,no
¿Realmente
nos equivocamos? Libros,
bibliotecas, legiones de autores, buscadores, sanhasyns, dinastías
monásticas, religiones, filosofías, ideologías, vidas y vidas,
generaciones tras generaciones, humanidades, tras humanidades en
búsqueda de la Verdad. Siendo que la resolución es muy símple.
Estuvimos jugando a las escondidas con nosotr@s mism@s, pues antes de
lanzarnos a buscar la verdad la hemos ocultado: diciendo mentiras,
ocultando nuestras intenciones, nuestros deseos, nuestra verdad
interior, que es la única que existe. Pués interior y experioro no son
dos, sino uno. Todo cuanto existe es y participa de la misma esencia.
Todos los elementos químicos están formados por las mismas partículas
subatómicas y las diferentes partículas subatómicas están formadas por
los mismo: nada, energía. Todo es energía. Un átomo y una galaxia se
mueven igual. Todo es fractal, todo es espejo y reflejo del UNO.
Entonces la luz está frente a tú naríz, siempre estuvo ahí. La entrada
es muy grande y símple-difícil: decir la verdad, expresar la verdad,
vivir la verdad. ¿Por qué digo jugar a las escondidas y no a la
búsqueda del tesoro? Ciertamente la verdad es un tesoro, más la verdad
es algo mucho más profundo y puede ser expresada de una forma mucho más
significativa y contundente: vos. Vos sos la verdad y no podrías ser
otra cosa. Por eso cada ser humano a pasado por la Tierra no sólo
buscando la Verdad sino buscándose a sí mism@. Porque al no expresar y
vivir la Verdad te perdés, te salís de tú esencia y todo pierde
sentido. La verdad lleva a la inocencia, la verdad es la iluminación
misma. Verdad, verdad en todo: mirar lo que te atrae sin reprimirtte
por el qué dirán, decír lo que pensás, hacer lo que sentís, vivr por
vos mism@; qué es a la vez, la única manera de compartir vínculos,
(valga la redundancia, verdaderos. Intento
ser ecologista
intento ser vegetariano intento meditar intento ser vegano intento comer integral intento ser naturista intento ser crudívoro intento vivir sin dinero intento respetar la trofología intento ser higienista intento ser bueno intento ser compasivo intento salvar al mundo intento salvarme a mí mismo intento vivir en amor intento encontrar el amor intento abandonar el juicio intento sanar la ilusión de dualidad intento sanar la ilusión del tiempo intento sanar la ilusión del espacio intento iluminarme intento ser feliz ...y, aunque... si intento contento también intento dejar de intentar... de dos maneras distintas: la una es dejar de ser alguien, de ser distinto, de tener un rótulo y símplemente ser, la otra es dejar de intentar para ser eficáz, es decir realizar, ser. También intento cosas contradictorias tal cómo cambiar al mundo y a mí mismo al tiempo que intento aceptar todo tal cual es y agradecer la oportunidad de asistir a ésta obra maestra. Inti Ari Sol Lunar.
Somos
radios.
Bicicleter@ es quien arregla bicicletas, caser@
quien cuida la casa, colectiver@ quien maneja un colectivo y panader@
quien fabrica pan. Ahora cuando hablamos animales la cosa se vuelve
controvertida: La perrera no cuida, ni conduce, ni fabrica, ni cura
perros, los destruye. El vaquero debería cuidar a las vacas pero es el
que las arrea conduciéndolas al camión que las llevará al matadero.
Chinchillero debería por lógica ser amante de las chinchillas y no del
dinero que le reporta descuartizarlas para convertirlas en ropa. Creo
que eso habla de la relación de uso que tenemos l@s human@s con
nuestros compañer@s de viaje, los animales no-humanos... Pués parece
que están surgiendo verdader@s chinchiller@s. El
tigre es enorme, inspira miedo, el/la human@ no quiere someterse al
miedo. Enfrentar el miedo es la única manera de superarlo, pero el/la
human@ somete al tigre y lo encierra; pero acaso ¿enfrenta el miedo?
No, no enfrenta el miedo de vivir con el tigre suelto ni enfrenta al
tigre para someterlo, lo hace con armas, lo encierra, lo castiga y lo
mata al igual que a las personas sabias, a l@s iluminad@s o a l@s
insurrect@s. La sociedad (es decir es@s much@s que dejan
<dejamos>, a un@s poc@s mal@s actuar y dirijir) l@s somete, l@s
esconde, l@s acalla, l@s reprime, l@s mata... pero ¿Acaso l@s enfrenta?
¿L@s escucha? ¿Debate con ell@s? ¿Les gana con argumentos? No! Sólo
vocifera y excluye respaldado en "ser dueño de casa"... "dueños de la
pelota". Entonces tenemos un mundo de much@s mal@s jugadoræs que son
dueñ@s de la pelota. Dejémos de someternos. Vamos! Juguemos con la de
trapo! Sin vender la dignidad, sin excluir, sin apoyar el egoismo.
Cuando quiera el/la dueñ@ de la pelota jugar con nosotr@s, estará
invitad@ también... a jugar como jugamos tod@s, con la de trapo... o
que traiga la nº 5, "su" nº 5 y el título de propiedad; que lo haga un
bollo y lo agregamos a nuestra querida pelota de trapo. Ahora tenemos
dos!
Inti Ari Sol Lunar.
Elegir: una
adicción de la mente egótica Elegimos que comer, hasta en el mínimo detalle, que pan agarrar, que fruta, elegimos cómo vestirnos, como lucir el pelo, elegimos dónde salir en la foto, con que cara, al lado de quien, hasta elegimos cómo pensar, definiéndonos, estructurándonos y rigidizándonos, rechazando las ideas que no encajan, y eso justamente es no pensar, eso es condenarse a la tontera, a la mediocridad, perpetuando la separación. Es que ¿En verdad elegimos? ¿O sólo elige la mente, cómo un hábito adquirido? Es que la mente saturada de elecciones intrascendentes y condicionantes, cuando enfrenta una situación que requiere una elección real, ”una de esas que deja afuera a las otras” no sabe que hacer. ¿Cómo puede ser que <no saber lo que se quiere> sea lo normal? Recordemos que no hablamos de elegir cosas materiales o elecciones que nos ofrece la sociedad de fantasía, esa que aceptamos, perpetuamos y cocreamos. ¿Desde cuantas dimensiones realizás tu elección? Si en verdad estuvieras eligiendo ¿Por que al final, siempre te envuelve la insatisfacción? ¿Elegís desde tu ser completo? ¿Desde tu eje? ¿Tú centro? ¿O es sólo desde un torrente de neurotransmisores que te impulsa a comprar, a desear, a agarrar...? Hay otro torrente, que te arrastra, mientras te sentís muy ocupad@ eligiendo espejitos de colores, aún si no lo notás, te arrastra. Y es que hay elecciones muy importantes que la mayoría deja postergadas por años, incluso no poc@s las postergan toda la vida. Sucede que casi en la totalidad de las veces, las elecciones se basan en que tener y no en que ser. Porque modificar el ser, edificar el ser, implica mirarse, mirar ahí. Ahí, adentro nuestr@; mirar donde a veces duele, donde a veces da miedo, donde a veces da vergüenza. A eso me refiero con elecciones postergadas y al hecho que resulta de dejarte llevar por ese torrente de condicionamientos, esa suerte de cinta transportadora, en esta maquinaria de vivir separados de la naturaleza y el cosmos, que nos lleva del jardín a la primaria, a la secundaria, a la universidad, a trabajar, a producir, a... en definitiva, postergar la vida toda la vida, y la paradoja está en que dejar esas <necesarias elecciones> postergadas indefinidamente, dejar de mirar dentro, para saber que quiero de mí mism@ y dedicar mi energía a manifestarlo, implica que las razones para sentir dolor, miedo y vergüenza se nutran, se consoliden y crezcan. Podemos fácilmente entender el adagio budista del deseo como causa de sufrimiento, pero ese deseo no es impuesto sino elegido. Elegimos desear ¿O acaso el deseo sea consecuencia de esa adicción a elegir? Adicción basada en la conciencia de separación “si yo no elijo alguien elegirá la mejor opción, la porción más grande... si no elijo pronto y lucho por eso que quiero me quedaré sin nada” Pero eso es sólo conciencia de escasez, mente polarizada, dual. El Cosmos está siempre dispuesto a proveer y las opciones están ahí, muy a la mano, sólo que cegad@s por los condicionamientos no las vemos, así como tampoco vemos lo bueno en medio de circunstancias desfavorables. Inti Ari Sol Lunar. Yace el cuerpo, los cuerpos. Coexisten en la mente las experiencias, las vivencias, proyecciones, recuerdos, hasta de otras vidas; vivencias paralelas, dimensiones paralelas del eterno aquí y ahora. Viajando a la cumbre o al infierno y la torta en el centro en la base de la montaña, punto de partida de ambos viajes, expresión material del mundo de las formas, de la ilusión que tienta y destruye. Coexistencia: desplomado el cuerpo, extrema debilidad del ayuno y conciencia hiperclara. Muerto el cuerpo y embotada la conciencia en el yacer del empacho goloso. Y la torta en medio… Y pienso: estaba rica la torta, la torta cómo expresión de esa ilusión que atrapa y no aporta, sólo roba, drena energía. La torta cómo causa del padecer del empacho goloso, la torta cómo necesidad del ayuno desintoxicante y, sin embargo la mente piensa “estaba rica la torta”. Es decir, a pesar de todo, el deseo vuelve ahí. Para cerrar el círculo vicioso o el espiral descendente al inframundo de éste parecer humanxs pero ser menos que bestias por dentro (que es lo que somos en éste pulsar colectivo planetario, en ésta sociedad moderna que destruye todo y se destruye a sí misma). La conciencia regresa ahí, frente a ella, la torta: “estaba rica…”… Algo en la claridad receptiva del ayuno me dice: recordá más, viajá más atrás. Recordá la ricura de estar subidxs a los árboles. Plenxs de energía, la conciencia fundida en el cosmos. Siendo cada exhalar el pulsar mismo de la Tierra. Sintiendo, sintiéndolo todo, sin pensar, sin mente, sin pesar ni ficticias soledades en la cárcel de la mente. Siendo El Centro, el centro mismo de todo lo que existe. Siendo nuestro alimento una circunstancia, un momento, un placer divino que se agradece y se disfruta antes, durante y después. Las frutas cual átomos coloridos girando alrededor de nuestro cuerpo energetizándolo. Todo es posible, no existe la dualidad ni el anhelo ni la ansiedad ni el desasosiego. Ahora veo la simultaneidad, la coexistencia de la ilusoria dualidad, cómo un espejo de luces y sombras, cómo un “no dos”, cómo un todo y recuerdo entonces La Torta. Y el ficticio sosiego de cuando “sos-ciego” y, sin ver las consecuencias te lanzás al placer hipotecado de la concupiscencia. La torta, negra fuente de escape, de desconexión y sentir instantáneo, efímero, pero sentir, sentir al fin, en un mar de inexistencia y desolada ilusión de separación. En la visión total, no dual, me veo ahora: undiéndome en un maduro mango, chorreando sus anaranjados jugos cremosos por mi barba y el placer absoluto de su exquisito sabor, al mismo tiempo me veo hundiendo mis fauces en la enorme porción de ella: La Torta, donde el placer orgánico se acota, casi puedo sentir el padecer del cuerpo al mismo tiempo que me hundo en su amarga dulzura. Es que no es la energía, la nutrición o la celebración de la existencia el gancho hacia La Torta, sino el obscuro placer egoísta. Aquí no soy yo el centro y las frutas, mí alimento, cual átomos girando en torno a mí cuerpo, nutriéndolo. Sino que la misma torta es el centro, un negro centro de materia obscura, de antimateria, un agujero negro de energía densa. De ego condensado. Y mí fuente de placer es el egocéntrico acto de deborarla. Explotan en mí mente esas químicas, esos neurotransmisores de pseodoconexión. Endorfinas prestadas con altísimo interés. Y lo mismo vale para las faturas, la carne, la mariguana, el alcohol, el tabaco, y el etcétera. Desde mi estado de “no ser”, es la torta el centro, ese objeto de vicio, ese placer enfermante, ensuciante. Mi pequeña conciencia inconciente, desarraigada de La Fuente observa absorta: la torta. Es el centro, el mismo centro de mí atención y por tanto del universo todo. Y, el acto de comerla es el medio de llevar ese centro dentro mío. Disociándome incluso de mí cuerpo, de mí bienestar. El ego dice: ésta vez no me hará mal, no tan mal, esta vez lo podré soportar y el balance será positivo. Podré disfrutar el placer del viaje etílico, glúcido, cárnico, grasoso, de la nicotina o las plantas de poder usadas cómo snack sin perecer luego en la resaca del abuso. Pero nunca se logra o sí pero sin disfrute. El balance siempre es negativo. Probás y ni te gusta, no es verdaderamente rico. Pero la frecuencia desciéndela instante y entonces querés más, más de esa intensa sensación. Entonces el ego se apodera de la voluntad y el cuerpo empieza ya a llorar las consecuencias. Hay una vida, una misma vida que puedo vivir muerto y padeciendo en oscuras tonalidades de blanco y negro y la torta (que es un símbolo) es ciertamente la vida en blanco y negro (azúcar, chocolate, grasa, harina, humo, oscura carne cocida disfrazándose de alimento, alcohol, humo, leche, dinero, sexo inconciente, emociones negativas…) y una vida, esa misma vida que puedo vivir Vivo, disfrutando sin excesos la colorida existencia, la vida arcoiris (frutas, sonrisas, amigxs, paisajes, deportes, sexo amoroso conciente, arte…) En cualquier caso estate presente, recordá; aprovechá el vislumbre, incluso cayendo en el barranco de la blanco y negra tentación. No te juzgues, no juzgues, no te reproches, no te quejes, no te preocupes y permitite age quod agis (hacer lo que haces), comer cuando comés, bailar cuando bailás. No te condenes en el momento mismo del sucumbir ante el vicio, disfrutalo, observalo, observate, usá todo lo que ocurre para experimentar y crecer, escuchá tú cuerpo. Prestá atención, sólo eso, prestá más atención y eso es meditación, incluso fumando tu sentencia de cáncer. Simplemente es que no estás viendo las demás opciones; de otro modo ¿acaso sería posible que eligieras aquello que no es lo mejor para vos y para todxs? Invito a la humanidad frecuencia trigo y me invito: a la colorida y vibrante frecuencia frutas. Y sonrío. Ser o no ser viv@ (Crud@) Ari Sol Lunar. Un Cuento del FuturoCorrían los años del Kali
Yuga, Habían pasado décadas de
industrialización, tecnologización y robotización. La ilusión de la
máquina
reemplazando el trabajo humano, brindando así abundancia y confort para
tod@s.
Pero la realidad era que el bienestar y abundancia nunca fue para todos
y en el
plano concreto de la tecnologización, la sustitución del trabajo humano
por
máquinas no se había logrado al punto imaginado al comienzo de Por dos décadas el concepto
fue puesto en uso masivo entre las corporaciones y así fue mutando.
Desarrollaron atenuadores de la aceleración para que el cerebro no
experimentara tanto agotamiento, extendiendo así las horas de trabajo.
Siguiendo
antiguos modelos de explotación laboral, en los que las compañías
obligaban a
sus emplead@s a usar pañales para no levantarse de su
puesto de trabajo ni para ir al baño, modificaron
las sillas para permitirles orinar y defecar sin bajarse del sitio y
también
comer. Simplemente por la oferta laboral y los salarios consiguieron
personas
que subieran a esas monstruosas maquinarias. Un cambio sólo externo en
la forma
en que l@s human@s civilizad@s (domesticad@s) cambiaban su vida por
papel
pintado (que luego cambiara a dinero electrónico pero seguiría siendo
lo mismo).
Pronto implementaron modificaciones que tenían por objeto profundizar
el estado
de trance durante las horas de trabajo, usando drogas y estimulantes.
Tras el
éxito de sus suposiciones, los litigios legales de las organizaciones
humanitarias fueron eludidos con el ocultismo. Es decir que las cosas
se
hicieron sin salir a la luz… cómo siempre, por esa Era, se hizo o se
intentó. Las
personas que hubieran protestado por tales condiciones laborales de
haberlas
conocido, las justificaban claro está, al comprar los productos. En
sólo dos
décadas los cambios sucedieron vertiginosamente y las regalías
aumentaron y
cómo siempre, también lo hizo la ambición. Los contratos laborales
cambiaron,
la genética metió mano y el delito contra la vida sólo se hizo un poco
más
evidente. Tras 15 años de implementado <el concepto> las fábricas
ya
tenían empleados que nunca bajaban de sus sillas, ni para regresar a
sus casas.
Luego les mutilaron las piernas, cosa que redujo el peso que debían
mover los
brazos mecánicos; pronto los órganos genitales y digestivos, siendo
alimentad@s
de forma intravenosa. Mas tarde los cerebros fueron removidos, con lo
que se
ahorraron el tener que balancear las
particularidades orgánicas individuales y pasaron a conformar un
cerebro
central biocibernético. En 25 años el aspecto de la maquinaria total
había
cambiado a un mega pulpo con piel y extremidades humanoides, donde los
“tentáculos”
ya no eran personas sino sólo un largo brazo con un ojo entre el pulgar
y el
índice. Los años de transición
sucedieron y ya estábamos a las puertas del ansiado Pachakuti, el
amanecer de Así sucedió Y pasó que un día, en el
negro polo industrial, en la mega ciudad tecnológica, montada sobre lo
que
había sido la gran avenida por donde ya no circulaban ni autos ni
personas, porque
por entonces éstas satisfacían todas sus necesidades sin moverse de sus
casas (algo
parecido a lo que había sido la silla con arnés que iniciara La muchacha estaba desnuda,
tod@s en el grupo revolucionario andaban y vivían desnud@s... y, claro
está,
desarmad@s. La maquinaria detuvo su trabajo y por un momento cesó el
ruido
infernal, que la máquina desprovista de oídos no escuchaba… o bien
desprovista
de alma, escuchaba pero no se estresaba… o bien desprovista de
<contraste>
y perspectiva, se estresaba pero no nada hacía por cambiar… En ese momento, en aquel
día, en aquella planta, en aquel polo industrial de aquella megaciudad
tecnológica, todos los brazos con manos y ojos se dirigieron al cuerpo
de éste
angelical miembro de la patrulla revolucionaria. Los ojos de las manos
de la
máquina miraron a la muchacha, desnuda, con sus pelos largos y sus
grandes ojos
brillantes… entonces los ojos de las manos de la máquina se miraron
entre sí… La
maquinaria se miró a sí misma… y, abriendo masivamente las válvulas, de
los
inyectores de solución salina lubricante, lloró. Me toman por maestro Much@s de ustedes me toman por maestro ¡Y lo bien que hacen! Porque estoy dispuesto a defraudarles. Yo mismo me tomo por maestro... porque no estoy dispuesto a defraudarme. Entiéndase, por favor, sin dualidad: el antihéroe/antiheroína toma su ego por maestr@ y por ende siempre se defrauda a sí mism@, defrauda su esencia. Nunca defrauda a l@s demás, ya que actúa cómo se espera de él/ella. Lo que hay para defraudar en ustedes necesita ser defraudado (y es bueno que así sea): expectativas, cristalización y apego. En cambio lo que habría por defraudar en mí sería un crimen, uno que aún la mayoría comete en contra de sí: intuición, impulsos de desdomesticación, vivir la verdad, afinidad y sicronía internas, a pesar de no encajar; necesidad de mutar y "morir al yo", matando la personalidad, el ego separado, la máscara. Es interesante en éste punto recordar la etimología de la palabra persona/personalidad, ésta deviene de l apalabra máscara (delante de la cara) usada por un personaje teatral. Volver arriba / Inicio
¿Qué es un globo?
Volver arriba / Inicio¿Puedo definir un globo? ¿Puedo definirlo por el aire interior, sin la membrana que lo contiene? No; el aire escaparía y no hay globo. ¿Puedo definir un globo por la membrana, sin el aire que lo infla? No; la misma palabra lo indica, sin aire es un “saco” vacío y no un “globo” ¿Puedo definir un globo por el aire contenido, la membrana que lo contiene, pero sin el aire que lo circunda? No, puesto que si nada compensa la presión interna, esa impresión que intento definir reventaría. ¿Termina el globo entonces en el final de la atmósfera terrestre? No, puesto que la Tierra es también un globo y, si no consigo definir el primer globo menos podré definirlo por un segundo globo. Entonces ¿Dónde termina el globo? No termina. ¿Dónde empieza el globo? No empieza. Entonces ¿Puedo definir un globo? No. Nosotr@s también somos igual que “globos” y no podemos ser definid@s. Pero ¿Es válido decir que somos globos; que hay globos dentro de globos dentro de globos, dentro de más globos? Eso no tiene sentido; si algo no tiene principio ni fin ni propósito autónomo, ¿Acaso existe? No. Por extensión se concluye que ningún sistema que disminuya la entropía del Universo (la tendencia a simplificar los sistemas, a la distribución uniforme, sin gradientes) puede realmente ser definido. La aparente materia inerte también es un sistema organizado y no resiste al tiempo, el cual es también una percepción, una ilusión. ¿Qué pasa con la materia inerte? El “saco” (notemos en éste punto que intentar definir “saco” nos llevaría al mismo atolladero que intentar definir “globo”) con el potencial de generar la ilusión de “globo”, sin aire dentro ni atmósfera fuera no explotará, pero ¿Puedo acaso definir esa ilusión de “saco” independientemente de la función para lo que fue creado? No. ¿Cómo puedo definir un envase sin el contenido que le da vida ni el propósito de su existencia? E intentar definir el propósito ineludiblemente requeriría en nuestro ejemplo definir antes la noción de “globo”, la cual no puede ser definida. Sin human@s no pueden existir “pantalones”… ni quien pueda definir “ser” o “cosa” alguna. ¿Es verdaderamente inerte? ¿No está acaso la materia formada también por indefinibles globos pequeños (moléculas; átomos, etc) Todo finalmente está formado por energía vibrante dando la impresión de materia separada, pero aún esa impresión no es independiente. Sin luz que ilumine no hay percepción de globo alguno; nada que merezca el intento de ser definido. Y más aún, sin una conciencia que perciba ¿Qué podrá ser definido? Así vemos que nada puede ser definido; sólo hay apariencias e ilusión. Todo está unido… Si nada existe en realidad ¿Dónde está entonces la existencia real? En la No-definición, la no-dualidad. Ésta es una de las leyes universales: La Unicidad. En mi adolescencia buscaba la budeidad, pero me generaba contradicción imaginar el estado de Buda cómo aburrido. Pensaba, “No tiene sexo, come cómo pajarito, no compite, no “conecta” con nadie, porque nadie alcanza su nivel de comprensión; entonces no tiene amig@s, ni familia, ni a quien admirar o de quien aprender, tod@s son sus herman@s menores. Hoy me levanté en ayuno, en días de absoluta eficacia de plasmación de vislumbres y proyectos. Me bañé con agua fría, cómo me es común hace años. Pero siempre fui fiacoso para bañarme, esta vez lo hice ni bien salir de la cama. Luego de ducharme y secarme pasé naturalmente el secador por el sector que había mojado y experimenté una bajada de claridad; que me trae directamente a sentarme a compartírselas a ustedes. Es tanto para ustedes mis herman@s menores, cómo para l@s Budas y todo el gradiente intermedio que pueda existir. Antaño el Buda discriminó su discurso según el estado de ignorancia o comprensión, hoy es tiempo en que nos iluminaremos en masa, entonces mi discurso es abierto. Recordé secando el baño que en mi adolescencia ví una entrevista a Carlitos Balá (artista argentino dedicado al humor, canto, danza; enfocado más que nada en el público infantil), ya grande, en su casa, se lo veía híper ordenado, lo que juzgué de obsesivo con la limpieza y el orden; me dió pena, a decir verdad. Hace unos años tallé un cartel, en chino, para la entrada de mi escuela templo de artes marciales; decía: “Templo de l@s Dragonæs Ecologistas”. Quería pintarle en caracteres más pequeños una frase; buscando que cada cosa que hago sea un fin en sí misma y contenga una semilla de despertar. Procurando dar en cada acción lo más brillante que conseguía atisbar, pensé: ¿Qué quiero transmitir? ¿Qué es lo más luminoso que consigo ver hoy? Cómo respuesta inconexa surgieron dos conceptos: “Aquí y ahora”, cómo señalización y recuerdo de lo único que existe y “Alegre compasión”, cómo vislumbre sanador de aquella aparente contradicción adolescente sobre el estado de superconciencia. Pidiendo asistencia, a un hermano chino, para la traducción, este me dice: “A ver si entiendo bien ¿Esto tiene que ver con budismo?” Nunca quise identificarme con nombres y movimientos del pasado, vapuleados y cargados de seguidor@s ovejas, por lo cual nunca me dije budista, ni cristiano, ni pretendí entrar en esas categorías. Contesté “Bueno, mi pensamiento está muy en sintonía con el budismo, comparto muchas visiones con esa filosofía”. Mi hermano contestó “Ah, porque l@s maestr@s siempre han enseñado una frase del Buda Sakiamuni que dice: “La alegre compasión en dar es estar presentes aquí y ahora” Wooow O_O no necesito decirles que casi me caigo de culo! En el pasado, cuando fui Buda, dije lo mismo! Ese concepto de alegre compasión que creí tan innovador llevaba ya verbalizado, en la Tierra, 2500 años! La conciencia de Sidartha Gautama se expandió hasta los confines del Universo al convertirse en Buda, abarcando todo, también la esencia de cada ser de los que habitamos hoy la Tierra. Cuando digo “en el pasado cuando fui Buda” el/la ignorante creyéndome en el colmo del alter ego me juzga sin entender, incurriendo en la más alta y chiflada pedantería, pues sólo juzga desde el ego separado sin reconocerse, también a sí mism@, parte de la conciencia encarnada en el Buda. Antaño, con la claridad Búdica hube formulado la frase conectada por un verbo que, ahora, me hacía ruido: Dar. ¿Qué tenía que ver el dar en todo esto? Me sonaba a esa frecuencia egoica asistencialista en que incurren tantas religiones y agrupaciones. Por eso nunca terminé el cartel, que quedó colgado sin la frase pintada. En mi viaje de recordar, he venido soltando lastre de identificación del ego, abandoné mi rol de Shifu (maestro de artes marciales), comencé a vivir sin dinero, recolectando y mendigando los alimentos, lo que me llevó a consumir aún menos de lo poco que solía venir haciendo durante toda mi vida. Me llevó entonces a necesitar menos cosas. Sumado a eso, recolectando y mendigando obtenía más de lo que buscaba o pedía; la providencia y la gente me daban muchas cosas. Así nació la idea de la Gratiferia cómo modo de devolver conciencia y nutrir a quienes me nutrían. En ese viaje comprendí la frase y la razón del verbo dar. En este hermoso viaje de recordar conseguí vivenciar en
forma más sostenida, aunque no sin filtraciones1, ese vislumbre de
la alegre compasión. Estos días en una lista Gratiférica un hermano pidió una parrilla, a lo que contesté con un mensaje, invitándole a la compasión, compartiéndole la web que edito a fin de que conociera las razones de la alimentación vegetal e intentar de ese modo motivarle al cambio. Esta fue su respuesta: Aprovecho la ocasión
de este gratuito compartir, para intentar alejarte de la compasión con estas
palabras: Su visión de la compasión es inteligente2. El mecanismo
de defensa al reafirmar su búsqueda es, aunque egoico, correcto; y es lo que lo
llevará a la trascendencia, pues refleja auto aceptación. En cualquier caso me
remitió a mi imaginario adolescente sobre el aburrimiento y apatía del estado
iluminado de superconciencia. Se célibe, sé libre Efectividad es mi
segundo nombre Mi hermano menor me habla de la compasión que no ha experimentado y que sólo juzga mirándola por el ojo de la cerradura o sin siquiera eso. Lo mismo hacía en mi adolescencia creyendo que dedicar tiempo a ordenar y limpiar era inútil. Claro que se puede caer en la obsesión y usar la actividad cómo excusa y parche para no hacer el trabajo que vinimos a hacer; ese invariablemente comienza con un@ cómo centro. Necesitamos sanar, sacar la viga de nuestro ojo antes de poder ayudar señalando la paja en el ojo ajeno, de otro modo somos totalmente ineficientes..., cuando no es sólo proyección psicológica. Cuando la mente reconoce tareas que deja colgadas, cómo lavar los platos o colgar la ropa, eso nos roba del presente, impidiéndonos acceder a nuestro estado natural de efectividad. Nos magnetiza ver el virtuosismo en cualquier campo (arte, ciencia, deporte, etc) porque sencillamente nos recuerda nuestro estado natural de efectividad. Fluir, dejar de fallar, es un anhelo constante. Y fallamos simplemente por la contradicción interna; nos auto boicoteamos. L@s gat@s son tod@s virtuos@s, cual si fueran tod@s kunoyichis/ninjas, flexibles cómo si fueran yoguis, saben qué, cuando y cuanto comer cómo si se hubieran graduado en nutrición, saben cómo curarse, ayunando, lamiéndose, descansando o vomitando, cómo si fueran médic@s. Y ¿qué nos pasa a nosotr@s... que andamos fallando y fallando, pensando que la suerte es grela (poca)? La mente se dispersa cuando nos abocamos a una tarea porque tiene muchos círculos por cerrar y los recorre uno a uno, conciente o inconcientemente. Además el no hacer las cosas en tiempo y forma, las dificulta y vuelve tediosas. Así por ejemplo si enjuagamos el vaso de la licuadora ni bien terminar de tomar el desayuno, será sólo unos segundos y con agua bastará, ahora si la dejamos secar se pegoteará y necesitaremos esponja y quizás jabón. Hacer la cama ni bien nos levantamos es cómo oler la flor cuando nos cruzamos con ella, en lugar de acordarnos o arrepentirnos más adelante y regresar. Entonces el camino es andar sin mente, con corazón y conciencia pero sin mente. Y trabajar con los emergentes, con las tareas que encontramos a nuestro paso. Aceptando el proceso, abrazando la contradicción, aprendiendo a disfrutar del error, ya que equivocarnos es la única manera de aprender hasta tanto entremos en la conciencia de amor, entonces dejamos de aprender de la dualidad y nos dejamos llevar por la Unicidad. Es menester empezar por nsotr@s mismos. El individualismo lejos de ser egoísta, es lo más altruista que existe. Circunstancialmente la conciencia que mantiene perspectiva, dictaminará, en alguna ocasión, un orden de prioridad, pero, por lo general, es un dejarse llevar, yendo de aquí para allá, moviendo energía, haciendo arte del tiempo, perfectibilizando, sanando, hermoseando el Universo. Y es tan mágico! Cómo cuando niñ@s, lo que tenés ganas de hacer lo hacés y, al permanecer en la conciencia de Unidad, procurando el bien común, todo lo que hacemos es tendiente al bienestar, a minimizar el sufrimiento y elevar la conciencia planetaria! Que todos los seres estén bien y sean felices. ¿Cómo podemos obtener certeza con la mente, la cual se vale de los cinco ladrones (cómo l@s hindúes llaman a los cinco sentidos) y además está condicionada por las noción de un yo separado del resto? La mente puede definir una moral, con conceptos abstractos de bien o mal, mientras que la ética la vivimos con el cuerpo, que entiende inequívocamente lo que le es bueno y malo. ¿Cómo puede la medicina moderna curar el cuerpo, mientras habita la mente? Comemos por ansiedad, cómo parche emocional, cómo forma de intentar llenar el vacío espiritual nacido de la separación de la naturaleza y del no realizar nuestro servicio planetario, nuestra misión galáctica en la Tierra. Pero eso sólo es posible habitando la mente; si habitamos el cuerpo, «naturalcuerpo» (naturalmente) nos dirá cuando está saciado, cuando tiene hambre, cuando tiene sueño, cuando tiene calor... Un antiguo adagio nos da una fórmula para la iluminación: Age quod agis, has lo que haces... cuando caminás, caminá, cuando comés, comé, cuando bailás, bailá; entonces todo se vuelve magia. Cada instante que vivís en el presente es un milagro; entonces si estabas haciendo origami se vuelve un «origasmo». Hay
un proverbio coreano que dice 뚝배기보다 장맛이 좋다, Jangmat (una salsa
tradicional coreana) es más rica que la olla de barro que la contiene. El
proverbio nos habla de la esencia de las cosas, escondida tras su apariencia.
Paradójicamente pretendo llevarte más profundo, más hacia la esencia de la
comprensión del mismo sentido, cambiando el sentido en la comparación: ahora yo te digo que la olla de barro es siempre más
grande que la salsa que contiene. Así como el recipiente es
necesariamente más grande que lo que contiene, también el percipiente ha de ser
más grande que lo percibido. Entonces surge la pregunta ¿Somos el resultado de
un diseño? ¿Hay una conciencia superior capaz de contemplar el átomo y la
galaxia, la partícula subatómica y el universo? El problema reside en que
creemos que somos este cuerpo, esta entidad o persona humana; entonces tomamos
a la conciencia humana como estándar, la comparamos con la conciencia animal y
nos debatimos sobre la existencia de la conciencia divina. No logramos cerrar
el caso porque “no la vemos”. Equiparamos conciencia con cuerpo, entonces la
mente piensa en la conciencia divina como contenida en un cuerpo de fisonomía
humana pero de proporciones colosales. Pero ¿cómo estaría esa conciencia en el
átomo y la partícula subatómica? Debe ser también minúscula, de otro modo no
podría abarcar y percibir lo minúsculo. La conclusión es que la conciencia no
es materia, no es el cuerpo sino que lo habita y no es fija. Es decir que no
cabe la noción de estándar de conciencia humana sino que lo humano es el cuerpo
y el potencial. Pensamos al pequeño humano como
incluido en el paisaje que percibe, siendo más útil pensar al pequeño paisaje como
parte de la conciencia que lo percibe, a través del humano donde está enraizada
al plano material. A menos que instales, en tu
computadora, una placa de red inalámbrica no podrás conectarte a una red wi-fi.
Encarnar como human@s nos permite el potencial de expandir la conciencia. De
igual manera que tener la placa de red no nos asegura por si sóla la conexión,
ya que necesitamos también los programas y configuración adecuados entre otras
cosas, nacer como human@s no nos asegura el alcanzar la superconciencia, no es
suficiente para <conectar>. El cuerpo no cambia
externamente con la expansión o contracción de la conciencia, no para los
sentidos burdos, de igual modo como dos pendrives sin variar externamente de
forma y tamaño, puede uno contener una biblioteca completa, fotos, música y
películas y el otro estar vacío. ¿Entonces existe una
conciencia omnipresente y omnipenetrante capaz de percibir el átomo y la
galaxia? Si recordamos que hay más que lo que vemos, resulta evidentemente que no
es útil pensar en fisonomías, en cómo se vería ese Ser con tales
características y poderes. Si está en todo y en tod@s, <Es!> todo y
tod@s, entonces también erramos el camino al pensarle como una entidad ajena a
nosotr@s. Sucede que cuando pensamos, cuando definimos éste yo que creemos ser,
lo concebimos como alfo fijo; siendo que somos como un aparato de radio, capaces
de sintonizar a la vez que generar diferentes frecuencias. La radio apagada no
es distinta de la radio encendida, lo mismo que el cuerpo muerto no es
distinto, en apariencia, del vivo. Lo que da vida es la conciencia, o mejor
dicho la vida es la conciencia; el cuerpo está siempre muerto. Somos etern@s y
nunca hemos nacido. Entenderlo no depende de ningún cambio estructural, sino de
la perspectiva desde la que estés (pensando) mirando. Omnipotente es una cualidad
que atribuimos a Dios/a/es/as; significa que todo lo puede. Tenemos que
entender y equiparar poder con potencial. Que no sepamos cómo hacer algo no
significa que no podamos hacerlo. Podemos todo. Tenemos el potencial para
destruir y crear. Somos Budas en potencia! Hay algo más grande que
disfrutar Jangmat, porque Jangmat es pasajera, efímera, impermanente. La
paradoja (parado ja!= reir aquí = estar aquí = disfrutar Jangmat cuando comemos
Jangmat y disfrutar que se terminó cuando se terminó) nos dice que el camino a trascender
lo impermanente no es negando lo impermanente, no es negar el cuerpo para
cultivar el espíritu sino habitar el cuerpo, manteniendo la perspectiva.
Lo único
que existe es éste momento, aquí y ahora. Éste momento incluye todo lo
que existe, existió y existirá. Nada existe fuera de éste momento. Ejercicio: Cuando expiro,
pienso verbalizo internamente “AQUÍ” mientras contraigo el abdomen anclando en
el cuerpo la energía conciencia; cuando inspiro pienso verbalizo internamente
“AHORA” mientras abro las puertas anclando en la mente la energía conciencia. |